Las magas de la Vilagarcía Basket Cup

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Con Alberto Blanco ausente por primera vez en las 21 ediciones, Sara, Erea, Mar, Rocío, Bea, Helena y Mariola asumieron la organización del torneo

28 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

«Vuelve la magia» fue el eslogan elegido para promocionar la 21.ª edición de la Vilagarcía Basket Cup y la magia volvió pero lo hizo sin su prestidigitador habitual. Alberto Blanco estaba ausente por primera vez y fueron siete las magas que se encargaran de que todo saliera a la perfección. Sara Rey, Erea Hierro, Mar Viqueira, Rocío Louzán, Beatriz Sotelo, Helena Mariño y Mariola Sánchez asumieron el reto y salieron más que airosas. «En ningún momento hubo dudas de que se organizaría el torneo», asegura Mariola.

En realidad, todas tenían experiencia de anteriores ediciones pero siempre era Alberto quien tenía la última palabra. Eso este año cambió. Helena Mariño lleva desde la primera edición colaborando con la Vilagarcía Basket Cup pero este año asumió el puesto de jefa de pista por completo. Era la encargada de solventar los imprevistos inevitables en una competición con tantos participantes. «A veces algún club se equivoca con los horarios, no aparece a la hora que debería y hay que buscar un hueco para que pueda jugar. Hay que ir amoldándose», explica. La clave para que todo funcione es la puntualidad. «Llevé los horarios clavados, no podía equivocarme», subraya.

Ajustar los calendarios es probablemente la tarea más complicada y una de las pocas en las que Alberto, aunque fuera desde Lituania, sí que participó porque ahí la experiencia sí que es un grado. En lo demás, «hemos sido nosotras quienes hemos solventado los problemas que han sido surgiendo», explica Mariola.

Los fundamentales voluntarios

Quizás porque una de sus tareas antes de involucrarse más en la organización era coordinarlos, Helena destaca la fundamental labor que prestan los voluntarios en el campeonato, siempre pendientes de que estén los balones adecuados en la pista, o de que no falten el agua o la documentación de los equipos. Esa labor de coordinarlos recayó en Sara, la maga más joven. «Cada una en su labor conseguimos que todo fuera saliendo bien», resalta Mariola.

Ayer, ya con los equipos en sus casas y respuestas del susto que supuso la intoxicación de algunos chavales, la sensación era de cansancio -varias son madres y había muchas cosas que compaginar- , de alivio y de satisfacción. «Ahora ya estoy relajada, haciendo el análisis de lo sucedido y de las cosas a mejorar», explicaba Mariño. Lo mejor, sin duda, las felicitaciones que recibieron por parte de los participantes y «que no se haya notado la ausencia de Alberto», sentencia Mariola.