El Mamis Arnelas y otra media docena de conjuntos femeninos llenaron un campo y una furgoneta de Cáritas con el torneo organizado por el club vilanovés
21 dic 2015 . Actualizado a las 07:55 h.Dicen que las buenas acciones tienen siempre su recompensa. Y que el premio que pueda hacer feliz a aquellos que actúan en beneficio del otro sin buscar nada a cambio se guarda a la altura del bolsillo de la camisa y no en el del pantalón. Y si no, que se lo digan a las decenas de futbolistas que ayer tarde se dieron cita en el campo cambadés de O Pombal a la llamada del torneo solidario organizado por segundo año por el Mamis Arnelas. Ese equipo de progenitoras de jóvenes jugadores de la cantera del Pontearnelas que este año lanzaron el mensaje de que nunca es tarde para descubrir nuevos retos y aficiones en la vida. Como atreverse a montar un plantel federado que desde hace semanas, y tras el buen sabor de boca que había dejado su experiencia un año atrás, llevaba preparando con mimo un cartel que animase a los vecinos de O Salnés a llevar hasta O Pombal alimentos para las familias más necesitadas de la comarca. Una grada a reventar durante toda la tarde y una furgoneta de Cáritas llena hasta los topes al final del torneo dieron buena fe del éxito de la iniciativa, que promete continuidad, y quién sabe si hasta algún vástago en forma de nuevos equipos de fútbol femenino en Arousa.
Porque hay que aclarar que muchas de las mujeres que ayer se vistieron de corto lo hacían sin haber golpeado en su vida un balón de fútbol. «Para moitas foi unha experiencia única. Moitas nunca xogaran ao fútbol, e descubriron que se pasa moi ben», decía ayer el entrenador del Mamis Arnelas y uno de los promotores del torneo solidario, Diego Fernández.
Y tanto es así, que «houbo nais que quedaron co gusanillo. Quizais non para federarse, porque lles é moito compromiso, pero dixéronnos de facer isto máis a miúdo». Cuestión de pensarlo.
No es para menos. Porque si algo se vio tanto en las caras de las jugadoras federadas -en el torneo participaron también el Atlético Arousana B y el Lareka de fútbol sala- como no federadas -madres de futbolistas del Arousana B, del C.D. Ribadumia y de otros equipos varios de la comarca, además de la sección femenina del J. Cambados, aún sin competir- fue felicidad. Con una ruidosa grada repleta en los tres partidos coprotagonizados por el Mamis Arnelas, con hijos gritándoles a sus progenitoras repartiendo ánimo y alguna que otra gracia por igual. Con varios padres de la cantera del Pontearnelas convirtiendo la zona del público en un palco de música a base de sonidos festivos de gaita, bombo y trompeta. O viviendo un 11 contra 17 cuando a las Mamis les tocó medirse a un combinado de otras madres del Pontearnelas, pero sin experiencia, y de progenitoras de otros puntos del fútbol base del mapa comarcal.
«Rímonos ben nese partido, todo eran pernas», comentaba tras el torneo Silvia Martínez, secretaria y futbolista del Mamis Arnelas; «disfrutámolo coma ananas». Saber que lo hacían ayudando a muchos vecinos bien valía despojarse del miedo escénico y liberar al niño que todos llevamos dentro.