Numerosas vías provinciales pasarán a ser de los concellos

Lars Christian Casares Berg
christian casares PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

La calle Luis Rocafort de Sanxenxo es una de las vías.
La calle Luis Rocafort de Sanxenxo es una de las vías. m. ferreirós< / span>

Se entregarán tras ser urbanizadas por la Diputación

19 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay en la provincia mil setecientos kilómetros de carreteras que son propiedad de la Diputación de Pontevedra. El resto dependen de la comunidad autónoma, del Estado o de los ayuntamientos. La extensa red viaria provincial consume una parte no desdeñable de los recursos anuales de la Diputación de Pontevedra. Solo para el año entrante, el 2016, las arcas provinciales destinarán 16 millones de euros a mejorar la red y lograr nuevos objetivos para ella.

Entre ellos está el de dar un vuelco total a la planificación y la función de las carreteras tal y como se las concebía hasta ahora. Al veto al cambio de trazados y la ampliación al que se someterá a todas las carreteras que no excedan la intensidad de tráfico de tres mil vehículos al día, anunciada esta semana por la institución provincial, ahora se suma el traspaso de decenas de kilómetros de esta red a los concellos.

El ahorro para las arcas provinciales solo se notará a largo plazo, porque a corto resultará más caro. Y todo porque la Diputación ha trazado un plan de traspaso de infraestructuras para que sean los concellos los que las mantengan, pero solo después de aplicar sobre ellas una intensa remodelación.

Uno de los primeros sitios donde se aplicarán esos criterios es en Sanxenxo, donde está prácticamente ultimada la remodelación completa de la calle Luis Rocafort, con una elevada inversión, pero bajo la nueva filosofía. Esta consiste en que solo se reurbanizarán viales para dotarlos de aceras de al menos dos metros y medio de ancho. El incremento de coste repercutirá directamente no solo en la partida que aportará la Diputación, sino también en la de los ayuntamientos afectados. Las arcas provinciales pagarán el 70 % del coste de aplicar los criterios de una mayor comodidad del tránsito peatonal. El 30 % restante lo sufragarán las arcas locales. Pero inmediatamente como acaben las obras se iniciará el proceso para que esos tramos de carreteras dejen de ser de titularidad de la Diputación.

Se acaba así con una anomalía que se ha dado por el irregular crecimiento urbano de los concellos de las Rías Baixas, que han ido configurándose a lo largo de las carreteras existentes, en lugar de planificar nuevas calles sobre las que hacer crecer una trama urbana. Ahora, con buena parte de las vías dependientes de la Diputación literalmente engullidas por pueblos, de lo que se trata es de convertir estos tramos en calles y que después sean los ayuntamientos los que se encarguen de ellas: de su mantenimiento, arreglo, ampliación, limpieza o, pasado el tiempo, posterior remodelación.

Esto en lo que concierne a la cesión de los tramos. Pero también se aplicarán nuevos criterios para diferenciar -en aquellos donde concellos y Diputación comparten el uso de la infraestructura- quién paga qué. Hay tramos en los que se juntan varios servicios, como conducciones eléctricas, alcantarillado, señalización o redes de evacuación de pluviales.