Los contratiempos con los entrenamientos se suceden semana tras semana
26 sep 2015 . Actualizado a las 16:23 h.El camino hacia el liderato nunca es sencillo, aunque a algunos se les ponen más trabas que a otros. El Arousa, por ejemplo, tiene que lidiar con las dificultades que le presentan sus rivales sobre el terreno de juego y el fuego amigo que le ataca prácticamente cada semana y que complica sus condiciones de trabajo. Un fuego amigo que sale desde el Concello, en realidad de los desencuentros con la Fundación de Deportes, y que tiene la paciencia de técnico y jugadores al borde del límite.
El último contratiempo ha surgido esta semana y tuvo en el terreno de juego de A Lomba, cómo no, el origen de los problemas. Piscis ya había advertido la pasada semana que el césped estaba demasiado alto y que convenía cortarlo para evitar incidencias desagradables. Su consejo cayó en saco roto y el Arousa se vio obligado a cambiar su sesión de los jueves en el terreno del juego donde disputa los partidos para el día de ayer.
Lo sucedido no supondría más que un breve contratiempo si no se sumara a toda una serie de problemas de mayor o menor gravedad. No hay que ir muy lejos para encontrar el precedente más inmediato. Sucedió el pasado jueves cuando el Arousa tuvo que recortar su entrenamiento. Piscis, se vio obligado a mandar parar la sesión de trabajo en A Lomba a las 21.10 horas al no tener noticias del operario municipal que debía encender el sistema de iluminación del campo. Desde la Fundación de Deportes atribuyeron lo sucedido a «un despiste» según explicaron al presidente del Arousa. Algún desencuentro más se produjo con el alumbrado hace algunas semanas, pero en este caso en el campo Manuel Jiménez.
Las piedras en el césped
Al menos un tercer incidente más se ha producido en la presente temporada, de la que este fin de semana se disputa la sexta jornada. Una situación que no se puede calificar como peligrosa pero sí, desde luego, como muy molesta. El terreno de juego de A Lomba apareció plagado de pequeñas piedras, una circunstancia que ya se produjo el año pasado. Fue el propio entrenador quien se encargó de ir recogiendo las más grandes para evitar, en la medida de lo posible, que sus futbolistas sufrieran alguna herida importante tras tirarse al suelo en cualquier acción del entrenamiento.
Lo cierto es que los problemas en los entrenamientos no son una novedad de la presente temporada. En el pasado ejercicio los jugadores arlequinados vieron como en muchas ocasiones la reconfortante ducha al final de los entrenamientos no era tal, sino casi un castigo en agua helada. Piscis, en una entrevista concedida a La Voz de Galicia al final de la pasada campaña, ya apuntaba que uno de los asuntos que debían mejorar para que el Arousa siguiera creciendo eran todas esas circunstancias que rodean el día a día del trabajo del equipo. La tarea, por lo que se ve, sigue pendiente