Una alfombra roja, y le llamamos Óscars: Locura celeste en A Senra, y una estrella apabullada
AROUSA
Lo de ayer en A Senra fue la reedición de la locura que el Celta desataba once meses atrás en el partido frente al Sporting Braga con el que se reinauguraba el remodelado campo ribadumiense. Pero en esto del deporte, cuando se habla de gradas entregadas a la causa y de la fiesta que para un aficionado sin equipo local de Primera supone la visita de un Celta de Vigo, hay grados de locura. Y el de ayer noche estuvo, si no más, al menos un punto por encima del del 2014. Y todo por culpa de un hombre: Nolito.
La estrella celeste, cuya luz no deja de ganar intensidad entre internacionalidades con La Roja y comentarios sobre el interés del Barça por su repesca, atrajo a una muchedumbre de chavales. Sobre todo al término del partido. Con una espectacular invasión de campo, no tanto por la avalancha, como por la velocidad de llegada y colocación de los jóvenes alrededor de sus ídolos que pudieron presenciar el presidente de la Federación Gallega de Fútbol, Rafael Louzán, el del Celta, Carlos Mouriño, y Boavista, Álvaro Braga.
Ni Aspas ni Sergio, dos muy queridos celtistas, le hicieron sombra. Si acaso en el paso vallado que tras la ducha conectó los vestuarios con el bus vigués, convirtiendo la retirada celeste en una suerte de llegada de las estrellas a la gala de los Óscars entre flashes y firma de autógrafos.