Un Camino a golpe de remo

AROUSA

Los peregrinos navegan de O Grove a A Illa en compañía de delfines

05 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

«La tierra santa está cerca», grita Carlos López (más conocido como Cata) a doce personas sobre kayaks que se aproximan a las arenas de A Illa. «¡Primer día conseguido!», sigue animando el guía de este inusual grupo de peregrinos que hacen el Camino de Santiago a golpe de remo. En la playa, los bañistas contemplan la escena atónitos. Ninguno se imagina que quienes los acaban de invadir vienen de culminar la primera etapa de su ruta jacobea, con salida de O Grove y desembarco en Pontecesures, desde donde continuarán el trayecto a pie hasta Compostela.

Cristina Galvin era en esta ocasión la única extranjera del grupo, aunque no es raro toparse en él con todo tipo de nacionalidades, desde europeas hasta sudafricanas. La irlandesa, que ya había hecho en otras tres ocasiones el camino por tierra, cuenta emocionada que diez minutos antes de su desembarco en A Illa remaron a pocos metros de delfines. «¡Fue genial!», dice.

«Vas integrado en el mar sobre tu kayak, sin ruidos y en contacto con la naturaleza», añade Antonio Abadín, un funcionario de Allariz que se embarcó también en esta Ruta del Mar. «Es una forma realmente original e interesante de conocer la parte más primitiva del Camino», subraya el madrileño José Antonio Coleto.

Algunos tenían experiencia previa con un kayak, pero otros, como Patricia Torné, era la primera vez que se subían a uno. «Físicamente no hace falta ser una superwoman para hacer esto», asegura la catalana, quien por primera vez visita Galicia y viajó expresamente desde Inglaterra (donde reside) para sumarse a esta iniciativa junto a otra amiga. «Queríamos hacer el Camino andando pero, en agosto, encontrar un albergue iba a estar complicado», indica.

En esta ruta anfibia de cinco días solo necesitan un saco de dormir. Kayaks, tiendas de acampada, cañas de pescar, trajes de buceo y mariscadas vienen incluidas. Porque, además de remar, las actividades paralelas forman parte importante del plan. Cata, aventurero y chef galaicocatalán que con 12 años ya estaba embarcado en yates de lujo y que trabajó con Karlos Arguiñano, se preocupa de ello y no falta una parada para conocer la música, la queimada y darle un buen repaso a los vinos y a la gastronomía de Galicia.