Hace años, cuando se realizaron las obras de ampliación de la recta de Campaña (Valga), a Ramón Fontenla le tiraron un trozo del muro de cierre de su casa. Desde el principio, la Xunta se comprometió a abonarle tanto los daños causados, como los terrenos ocupados. Pero Ramón decidió no volver a levantar el trozo de valla que rodea su vivienda hasta tener el dinero a buen recaudo en su cuenta. Hace unas semanas, por fin, la Xunta hizo efectivo el pago -el día 21, otro grupo de afectados recibirá sus cheques en un acto convocado en el Concello-. Entonces Fontenla inició los trámites para poder, por fin reponer el muro derruido.
Para empezar, solicitó permisos para reconstruir la estructura y pagó, asegura, las tasas correspondientes. «Presentei todo o que me esixiron menos un papel de cesión voluntaria duns terreos ao Concello no que non se di nin que terreos son nin nada». Al faltar ese papel, explica, la autorización para obrar le ha sido denegada. Convencido de que estar siendo víctima de una injusticia, y aferrado a todos los informes y consejos recabados de abogados y asesores, ha decidido seguir adelante con el proyecto de reposición del cierre de su finca. Mañana mismo los obreros comenzarán la obra. Mientras tanto, una pancarta denuncia el atropello del que este vecino se siente protagonista.