A abrazarse a Ander García corrieron sus compañeros del Zornotza cuando el balón todavía no había tocado el parquet tras el último lanzamiento del partido. El que le dio el triunfo y la serie al conjunto vasco. El que había sido la temporada pasada uno de los jugadores más queridos por la afición cambadesa, a la que encandiló los contados encuentros previos a su grave lesión ósea, se convertía en ejecutor del Xuven.
«Al final así es el juego; he tendio que tirar. Con el corazón dividido», decía el escolta vasco al término del choque. Y es que en O Pombal ha dejado buenas amistades. Como prueba que al final sus ex compañeros, tras los habituales reproches altisonantes pero cargados de sana envidia, «me han felicitado, y deseado suerte». Como Ander hizo con su ex equipo, del que dice «cada año está mejor, y creciendo».
El Marín sigue en la pelea
El que sigue adelante es el Marín, que ayer derrotó 76-69 al Lucentum y el martes intentará dar la campanada en Alicante.