Las prisas de Fole colapsan Vilagarcía

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

ADRIAN BAULDE

Las máquinas han tomado el centro sin previo aviso a los automovilistas

04 dic 2014 . Actualizado a las 04:59 h.

Tomás Fole se ha subido a la máquina de asfaltar. Ya lo anticipó el regidor en su valoración de la encuesta de Sondaxe que publicó el pasado domingo La Voz de Galicia y que pronostica la pérdida de la mayoría absoluta que ahora ostenta el bipartito que forman PP e Ivil. El fruto de la gestión económica de su grupo de gobierno, que calificó de «clara» y «seria», se verá en los próximos meses «en forma de inversiones», auguró. Ergo, la máquina de asfaltar.

Y en ello estamos. Las máquinas han tomado el centro de Vilagarcía y las prisas por realizar unos trabajos que deberían ser más propios de estaciones más agradecidas pero que se han retrasado hasta ahora. La ciudad está colapsada. La imagen de la tarde del lunes de los automóviles teniendo que circular en dirección prohibida por las calles Gumersindo Nartallo y Cervantes porque se habían quedado encerrados sin salida posible ante el asfaltado de la plaza de A Independencia invitan a pensar más en la improvisación que en la organización.

Ya sucedió la pasada semana. Entonces, las máquinas tomaron el tramo de la avenida Doctor Tourón que discurre entre el río de O Con y la glorieta de la Marina Española. Hacia las cuatro de la tarde del pasado viernes, en la hora punta de entrada a Vilagarcía, el atasco que se montó fue monumental. No había ningún tipo de información para los automovilistas sobre las obras y los conductores se topaban de bruces con un follón descomunal.

La situación se repite. Con las máquinas instaladas estos días en el centro de la ciudad, no existe tampoco ningún tipo de información a los conductores sobre sus lugares de actuación y los atascos circulatorios se suceden.

Los automovilistas no son los únicos perjudicados por este frenesí de asfaltado y obras que promete extenderse durante las próximas semanas. Los peatones se las ven y se las desean para circular con normalidad entre vallas y máquinas. Una situación que afecta especialmente a las personas de movilidad reducida en una ciudad que ya no es especialmente cómoda para ellas. Los comerciantes tampoco parecen estar muy satisfechos por las molestias ocasionadas en unas fechas en las que las compran comienzan a acelerarse al encontrarnos en los primeros días del mes de diciembre.

El plan de asfaltado que se inició esta semana y tiene un presupuesto de 300.000 euros ha afectado ya a las calles San Roque y Padre Feijoo, además de la plaza de A Independencia y continuará hoy y mañana -o al menos esa estaba previsto en el plan inicial- en la plaza de Galicia, Arzobispo Lago, Alexandre Bóveda, Conde Vallellano y parte de la avenida de A Mariña.