Ruinas como tarjeta de presentación

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso O GROVE / LA VOZ

AROUSA

ADRIAN BAULDE

Hasta tres edificaciones amenazan con venirse abajo en la entrada de O Grove

09 nov 2014 . Actualizado a las 04:54 h.

Luis A. Mestre es la principal calle de acceso a O Grove. Un vial por el que a diario transitan centenares de vehículos y que forma parte del casco urbano de la localidad. Pero el que debería ser uno de los espacios mejor conservados y, sobre todo, más cotizados desde el punto de vista inmobiliario ofrece, en realidad, un triste estado de abandono. Muchos son los edificios que dan mala imagen en su recorrido. Y hasta tres de ellos han tenido que ser vallados por la Policía Local para evitar que causen daños a los viandantes. La explicación de este deterioro radica en la obsoleta normativa urbanística de la localidad. La situación cambiará con la entrada en vigor del nuevo Plan Xeral de Ordeación Municipal (PXOM), explica el alcalde, Miguel Pérez. Quizás este sea capaz de devolver a Luis A. Mestre el esplendor que le corresponde.

El estado de ruina que se puede encontrar en esta céntrica calle es proporcional a la gran cantidad de edificios de elevado valor arquitectónico y artístico que hay en la misma. En un tramo de 250 metros se pueden encontrar hasta seis edificios catalogados, que cuentan con protección por parte de Patrimonio. Solo algunos de ellos conservan el esplendor que tuvieron antaño. Otros, como la Torre de Escuredo, siguen esperando a que lleguen tiempos mejores.

Pero no son solo estos inmuebles especiales los que dan mala imagen en este vial. En los últimos años, la Policía Local ha tenido que vallar hasta tres viviendas, algunas de ellas sin protección alguna, que amenazaban con caerse sobre la calzada. La primera de ellas se ubica en la zona más alta del vial y tiene un pequeño jardín delante, lo que impide que pueda ser peligrosa para los peatones pues, aunque se caiga, no lo hará sobre la calzada. Más peligro entraña la segunda, una pequeña casa que en otro tiempo acogió un bar. Y también la tercera, el muro de la Torre de Escuredo que se vino abajo por culpa de una fuga de agua en el alcantarillado.

Estos tres inmuebles están rodeados de vallas y cintas de la Policía Local advirtiendo del peligro. Y llevan así meses. En algunos casos, sus propietarios han pedido permiso, no para rehabilitar, sino para asegurar las estructuras y evitar riesgos. Porque todo parece indicar que las ruinas de Luis A. Mestre seguirán ahí durante largo tiempo.