El paseo marítimo de San Tomé sucumbe en veinte años a los envites de las mareas
09 nov 2014 . Actualizado a las 04:53 h.Veinte años han sido suficientes para que el paseo marítimo de San Tomé (Cambados) empiece a derrumbarse. Según explican desde Portos de Galicia, la causa hay que buscarla en el mar que ha ido minando los cimientos hasta el punto de abrir brechas en la estructura. De momento hay localizados dos socavones, pero no hay garantía de que no vayan a aparecer más. El paseo de San Tomé se ha mostrado frágil a los envites de las mareas, lo cual no deja de llamar la atención teniendo en cuenta que hay puentes y viaductos con dos mil años de antigüedad -aquellos que levantaron los romanos- que han podido con el paso del tiempo, con los temporales y el tránsito de camiones.
Pero el paseo de San Tomé demostró no tener esta consistencia. Hace unos días, cuando los operarios municipales manipularon un poco las baldosas que estaban movidas se dieron cuenta que los daños tenían mucho más alcance del que parecía a simple vista. Hay un peligro objetivo de derrumbe del pavimento de manera que el Concello optó por vallar inmediatamente todo el paseo para evitar posibles caídas. Por allí anda mucha gente: los vecinos de San Tomé que van y vienen del centro del pueblo y otros muchos que han incluido este tramo en su particular ruta del colesterol.
Desde hace unos días, el paseo se asemeja a un campo de minas porque hay vallas por todas partes. Parece que no será por mucho tiempo porque el viernes por la tarde empezaron las obras de reparación del firme. Entre tanto, además del vallado, se han tomado otras cautelas como la de prohibir que se estacionen vehículos sobre el paseo. Es una práctica habitual que los vendedores ambulantes que acuden a los mercados de los miércoles y sábados estacionen sus furgones sobre la acera para realizar las labores de carga y descarga. Pero, al menos de momento, no pueden seguir haciéndolo por orden del Concello con el fin de preservar el firme de nuevas agresiones.
Otro de los problemas de seguridad y estéticos que presenta el paseo de San Tomé es el que representan las balaustradas. La barandilla azul que divide por la mitad el paseo se cae a pedazos, de manera que hay varios tramos en los que ha sido necesario señalizarla con cinta de seguridad de la policía. No es la primera vez que se produce un accidente por este motivo. Hubo varias personas que desplomaron al ceder la barandilla y, al menos en una ocasión, hubo un vecino que se cayó al mar al fallar el sistema de protección.
Desde el Concello se han dirigido en varias ocasiones a Portos de Galicia para pedir que reparen estos desperfectos y, de hecho, algún tramo de valla sí se llegó a reponer. Pero el deterioro avanza tan rápido que la Administración siempre va por detrás. El resultado es una imagen de abandono que hace poca justicia a la bandera de referente turística que enarbolan desde el Concello cambadés.