La lluvia no frenó la manifestación de apoyo a los huelguistas
07 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.La plaza de A Peixería es un buen termómetro para medir el éxito de las convocatorias. Los partidos políticos le tienen miedo y trampean en sus mítines electorales ante el temor de que los huecos apaguen las voces. Pero ayer, los participantes en la manifestación de apoyo a los trabajadores de Lantero prácticamente la llenaron. Quedó claro el respaldo de Vilagarcía a sus trabajadores.
La marcha partió de las inmediaciones de la Casa del Mar y la lluvia la respetó en un principio. Hubo algún cambio en el recorrido previsto precisamente por el temor a que todo se aguara. No sucedió. Comenzó a llover y con ganas, sí, pero todo el mundo mantuvo el paso firme hasta llegar al punto final.
Era mucho gente y hubo que esperar cerca de un cuarto de hora a que todo el mundo buscara su sitio en el interior de la plaza de A Peixería antes de que comenzaran las intervenciones. Los representantes de los extrabajadores fueron los que primero se subieron al escenario. Allí salieron Francisco Dasilva, José Luis Mulet y Javier Rubianes. Fue Dasilva el que tomó la palabra y fue breve. Agradeció el apoyo de todos los que allí estaban, para los que pidió un aplauso, y también fue claro en el mensaje: «Ninguén nos vai botar á rúa», afirmó.
Jesús López tomó el relevo de Dasilva. No hay duda de que el presidente del comité de empresa tiene el respaldo unánime de sus compañeros pero también es verdad que Suso es un orador nato. «Vilagarcía le ha ganado a la dirección de Lantero», proclamó para empezar. Y los gritos de «Dirección, dimisión», que ya se habían oído durante la manifestación volvieron a atronar en A Peixería.
El sindicalista comenzó su intervención dando las gracias a los presentes -«no nos puede ni la lluvia», apuntó- pero pronto desvió la mirilla hacia la dirección de Lantero «que pretende doblegar a una plantilla que solamente intenta exigir sus derechos».
Aplausos contra pistolas
Jesús López incidió durante varios tramos de una intervención que fue frecuentemente interrumpida por los aplausos en el despliegue de seguridad que desde el principio del conflicto ha aparecido en O Pousadoiro, «pero nosotros respondemos con aplausos a los perros y a las pistolas», dijo.
«Nos atacan como un imperio que son», afirmó. Un imperio que el presidente del comité de empresa recordó que se había fraguado en sus inicios gracias al trabajo de muchos vilagarcianos. López continuó dando en la diana cuando habló de que la culpa era también de los gobernantes, que habían puesto en forma de ley lo que él definió como la «low cost de la clase empresarial». Y dijo que la multitudinaria respuesta en la manifestación se produce porque «la sociedad ya está harta».
El presidente del comité prometió seguir peleando para conseguir cero despidos y cero rebaja salarial. «Si la lluvia no ha podido hoy con nosotros, menos va a poder la dirección de Lantero. Ellos no tienen razón, solamente tienen perros y pistolas», concluyó. Antes, Suso había dicho que pasara lo que pasara todos podrían andar con la cabeza alta. Y así regresaron a sus casas.