Carlos Paz culmina con su boda una temporada llena de éxitos

Susana Luaña Louzao
S. Luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

CEDIDA

12 oct 2014 . Actualizado a las 04:44 h.

Hubo una razón de mucho peso para que el regatista Carlos Paz Blanco y su prometida, la doctora pontevedresa Ana Belén Piñón Gamallo, retrasasen su boda. Y es que el novio estaba muy ocupado el mes pasado triunfando con su hermano Antón en el Mundial de Clase Olímpica de Vela en Santander, en el que los regatistas vilagarcianos consiguieron una plaza para España en los Juegos Olímpicos de Río. Pero ayer, superado el reto deportivo, Carlos Paz se arropó de los suyos para vivir otro momento trascendental en su vida, su boda con Ana Belén. La ceremonia religiosa fue en el monasterio de Poio y el convite, en las magníficas instalaciones de la Atlántida, la mítica finca de A Lanzada en la que pasaba sus vacaciones el fallecido expresidente Adolfo Suárez. Unos doscientos invitados acompañaron a los novios en una ceremonia que, quien tuvo el placer de disfrutarla, la calificó como muy divertida, no en vano fue centro de reunión de dos grandes familias, los Paz y los Blanco, con todos sus retoños vestidos para la ocasión. No faltaron, por supuesto, el tío de Carlos, el actor Carlos Blanco, o su prima Rocío Louzán, presidenta de Zona Aberta.

La más guapa, desde luego, fue la novia, que también incluyó entre su lista de invitados algunas caras conocidas, con la de la presidenta del Pontevedra, Lupe Murillo, amiga de la familia de la doctora y ahora flamante esposa de un campeón. Ya solo les queda ser felices. Se lo deseamos de corazón.