El sol se pone en el Puerto

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

La destitución de Mouriño deja todos los consejeros de designación política en manos del PP.
La destitución de Mouriño deja todos los consejeros de designación política en manos del PP. mónica irago< / span>

Nunca antes en la historia contemporánea de la institución un solo partido había monopolizado, como ahora el PP, el consejo portuario

05 oct 2014 . Actualizado a las 04:58 h.

Ni los más veteranos integrantes de la comunidad portuaria de Vilagarcía recuerdan algo así. Por primera vez en la historia contemporánea de la institución, una sola formación política, el Partido Popular, acaba de copar todos y cada uno de los puestos del consejo de administración en la Autoridad Portuaria de Vilagarcía. La única excepción es el vocal reservado al comité de empresa, cuya designación, a menos que se reforme de nuevo la ley para excluirlo -todo es posible en este mundo de prodigios e infamias-, no está en manos de ningún partido. Todos los demás nombramientos, una vez fulminado el socialista Lino Mouriño como representante del Concello, le pertenecen a la gaviota, bien desde la Administración del Estado, bien desde la Xunta, bien desde el sillón de la alcaldía.

No hace falta ser un genio para pronosticar que una opacidad densa como una noche sin luna está a punto de adueñarse de la institución que preside la no menos popular Sagrario Franco. La experiencia lo demuestra. Es una ley casi matemática. Cada vez que unas siglas se hacen con el control de todo, la información, el único medio de control social sobre el ejercicio de quienes ostentan el poder, desaparece para convertirse en simple propaganda. Sucede aquí y en Pekín. Nada de debate, cuanto menos se hable mejor y políticas de hechos consumados. Esta es la receta.

El monopolio del partido gobernante llega, además, en un momento especialmente delicado. Habrá quienes lo atribuyan al azar. Otros pensarán que obedece a un cálculo bien dirigido. Pero lo cierto es que las luces rojas se han encendido en todos los ámbitos de la gestión portuaria. Salvo, tal vez, en lo que tiene que ver con la terminal de contenedores, que continúa creciendo desde su atalaya de Ferrazo aunque ni un solo tren haya recorrido por ahora las flamantes vías que comunican los muelles de O Ramal y O Cavadelo.

Frenazo en las mercancías

Pese a comenzar el año de forma espectacular, encaramándose incluso por encima de Marín, los últimos datos disponibles en materia de movimiento de mercancías indican un frenazo del trabajo en los muelles. La capital arousana vuelve a ocupar en julio el último lugar de los 28 puertos de interés general por su volumen de productos transferidos. La caída, es verdad, se debe al desplome de los hidrocarburos. Aquel motor que iba a alimentar para siempre a la institución arousana, se dijo cuando hace catorce años comenzó a funcionar el parque de almacenamiento de Ferrazo, pero en realidad se desinfla poco a poco desde que una sentencia prohibió a Finsa-Foresa emplear los tanques para servir combustible a terceras compañías.

Los contenedores van como un tren [obsérvese la paradoja], cierto, pero, a la vista del balance acumulado en los siete primeros meses del año, su buen comportamiento no basta para equilibrar el lastre de los graneles líquidos. De manera que, de mantenerse este ritmo, Vilagarcía corre el riesgo de caer de nuevo por debajo del millón de toneladas cuando concluya el ejercicio.

Los ingresos también caen

Tampoco faltan las malas noticias desde el área económica. Las cuentas del 2013, publicadas esta semana en el BOE, indican una llamativa disparidad entre la auditoría realizada por la Intervención General de la Administración del Estado, según la cual Vilagarcía registró pérdidas por un importe de 182.362 euros, y el resultado positivo de 15.387 euros que reflejan los cálculos del equipo de Sagrario Franco. Pero hay datos bastante más graves que las diferencias de criterio en la contabilidad. Los propios números del Puerto reflejan una caída del 3,6 % en la cifra de negocio, provocada tanto por la disminución de los ingresos de las tasas de ocupación y utilización de espacios, como por un incremento de los gastos de explotación derivados de actividades no portuarias. Lo que quiere decir, en roman paladino, que el negocio portuario está fallando en la capital arousana. Y eso sí es verdaderamente preocupante. Como lo es que, con la que está cayendo, ni una sola voz discordante pueda emanar ya del consejo.