Italianos y alemanes se suman a los centenares de visitantes de O Grove
05 oct 2014 . Actualizado a las 11:56 h.La lluvia vino ayer a «fastidiar» a quienes en O Grove celebraban, plato en mano, los 51 años de vida de la Festa do Marisco do Grove. «La verdad es que incomoda un poco, pero a pesar de ella la fiesta va muy bien», decía ayer el alcalde meco, Miguel Ángel Pérez (PP). A fin de cuentas, para algo se han inventado carpas como las que, desde hace ya unos cuantos años, protegen a los comensales de los chubascos gallegos.
Bajo esas carpas se hablan, este año, más idiomas que los de costumbre. Y no solo gracias a la joven cajera capaz de dirigirse en ruso a sus clientes, si no a un buen puñado de turitas llegados de más allá de los Pirineos -los portugueses, compréndanlo, son ya como de casa-. «Se está notando que hay muchos extranjeros, que es algo que nos interesa mucho», explicaba ayer Pérez. Hay mucho alemán, quizás por las presentaciones realizadas en el país germano, en concreto en Zúrich y Hamburgo. Pero hay también un número destacado de italianos, un hecho que ha despertado el interés del alcalde. «Queremos hablar con ellos para saber cómo han llegado hasta aquí, cómo han conocido la fiesta», explicaba ayer un intrigado Miguel Pérez.
Estén formados por alemanes, italianos o ciudadanos de cualquier otro rincón del mundo, estos grupos comienzan a dotar a la Festa do Marisco de ese carácter global que deberá acreditar para conseguir ser declarada Fiesta de interés turístico internacional.