Los tiempos de las podas

La Voz

AROUSA

ada poda tiene su tiempo. Es fundamental escoger el momento adecuado para que no acabe en desastre. La remodelación del parque de A Xunqueira no admitía discusión. Cualquiera que paseara por allí tenía que hacerlo con la vista en el suelo para intentar evitar el tropiezo. Por ahí no iba a tener problemas Tomás Fole. Problemas entre la ciudadanía, que a fin de cuentas son los que dan y quitan razones y votos por igual. Las obras eran igual de demandadas que de esperadas. Uno de los últimos titulares de la campaña electoral de las pasadas municipales que dio Tomás Fole iba en ese sentido. Su última foto antes de las votaciones fue en el parque. Es decir, que ha habido tiempo de sobra para preparar un informe en condiciones en el que decidir qué hacer con los árboles. Probablemente se hubieran convertido en un peligro más que en un estorbo y no hubiera más remedio que talarlos. Lo que no parece de recibo es que la decisión se tome al albur de un informe verbal y prácticamente con nocturnidad y alevosía. Nadie sabe cuántos árboles se van a talar o si se van a plantar nuevos ejemplares. Las prisas no son buenas consejeras y las talas, irreversibles.