En algunos cursos, los aspirantes triplican el número de plazas disponibles
21 sep 2014 . Actualizado a las 04:59 h.Aún no hay números definitivos sobre cuántas personas cursarán este año alguno de los ciclos de Formación Profesional que se imparten en Galicia. Sin embargo, las cifras provisionales que maneja la Consellería de Educación indican que este será un curso de récord: unos 53.700 alumnos explorarán esta oferta educativa. Nunca antes tantos estudiantes había decidido seguir una ruta académica que, hasta hace tan solo unos años, era considerada socialmente como un sucedáneo del Bachillerato y las carreras universitarias. La ola de interés por los ciclos formativos ha llegado también a los centros de enseñanza Secundaria de la comarca de O Salnés. En ellos, la matrícula lleva varios años creciendo hasta llegar, hoy en día, a tener ocupadas prácticamente todas las plazas ofertadas.
«Temos os ciclos moi cargados. Levamos uns anos nos que a demanda non para de medrar». Esa es la experiencia que relatan desde el instituto Armando Cotarelo Valledor (Sobradelo), un centro en el que se imparten desde hace muchos años enseñanzas de formación profesional. Otro centro de referencia en Vilagarcía dentro de este campo es el Fermín Bouza Brey (Fontecarmoa). En este instituto aún recuerdan cómo, hace no tanto tiempo, había problemas para mantener abiertos algunos ciclos debido a la falta de alumnos. Aquellos tiempos han pasado a la historia. «Agora hai moitísima máis demanda», las plazas se completan a la primera y, en algunos casos, como el ciclo medio de Electromecánica de Vehículos, los estudiantes que quedan en lista de espera son muchísimos.
Una sensación generalizada
Esa misma sensación de densidad se extiende, también, a los otros dos institutos de secundaria de Vilagarcía, el Castro Alobre y el Miguel Ángel González. En el primero se imparte un ciclo medio de Coidados auxiliares de enfermería al que aspiraban tres alumnos por cada plaza disponible. En Carril se forman técnicos superiores en Animación de actividades físicas e deportivas, y según los datos provisionales que maneja el instituto, unas 25 personas se han quedado a las puertas de las aulas.
El mayor o menor éxito de los ciclos formativos radica en su excepcionalidad y en su adecuación a las realidades del entorno. Eso explica el éxito que, desde hace años, tienen las especialidades que se imparten en el Igafa (A Illa) y en Valga. En el primero se imparten este año ciclos relacionados con la acuicultura que todos los años atraen a estudiantes de dentro y fuera de Galicia. En el corazón del Baixo Ulla se ofrecen ciclos formativos relacionados con la metalurgia y las construcciones metálicas, un sector muy desarrollado en la zona y que sigue absorbiendo a un importante número de trabajadores. Así que no es de extrañar que la matrícula esté saturada en Calderería.
Entre ajustados y desbordados andan, en fin, casi todos los ciclos que se imparten en la comarca, a excepción quizás, del ciclo medio de Instalacións de telecomunicacións que se imparte en dos institutos -el Asorey de Cambados y el Monte da Vila, de O Grove-.
Los nuevos alumnos
¿Quién llena estas aulas, otrora vacías? El perfil de los estudiantes de FP ha variado considerablemente desde el inicio de la crisis. «La media de edad ha subido muchísimo», explicaban desde el instituto Castro Alobre. «Abonda con entrar nunha aula e ver as caras da xente para decatarte de que agora hai estudantes de todas as idades», apuntan desde el centro de Vilaxoán.
Efectivamente, basta con echar la cabeza dentro de un aula de cualquier ciclo formativo para ver cómo comparten pupitre jóvenes que acaban de iniciar su vida académica, otros que se han visto obligados a prorrogar sus estudios ante la imposibilidad de encontrar una puerta de salida hacia el mercado laboral, y adultos hechos y derechos que han tenido que coger la carpeta y volver a las aulas, empujados por el paro y la crisis.
Ese regreso masivo a las clases motivado por la crisis económica se nota, también, en el Bachillerato para adultos. En el instituto de Vilaxoán, donde se imparte este tipo de formación, hay este año una clase de primero y otra de segundo que se han quedado pequeñas. «Teríamos xente para case outras dúas clases máis», explican desde el centro.