El sueño que duró trescientos años

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

La historia del fundador del monasterio de Armenteira forma parte de una tradición celta

17 ago 2014 . Actualizado a las 06:48 h.

Una imagen de un fraile con un pájaro en el hombro recibe a los fieles en la iglesia del monasterio de Armenteira. Se trata de san Ero, el fundador de uno de los cenobios más hermosos y mejor conservados del patrimonio gallego y erigido en un enclave natural, el del monte Castrove, que levanta tanta admiración de los peregrinos como el propio edificio románico con reminiscencias mudéjares como las que conserva su espectacular rosetón.

Fue esa naturaleza bucólica que parece calcada de las églogas de Garcilaso de la Vega la que provocó que el fraile don Ero, además de pasar a la historia como fundador de la abadía, lo hiciese también como protagonista de una leyenda que entronca con los mitos celtas del Paradisum Avium, el paraíso de los pájaros que convierte a estas aves en mensajeras del otro mundo.

De las vicisitudes del monasterio y de sus monjes a través de los siglos se sabe por documentos históricos, pero de la leyenda de san Ero se sabe, sobre todo, porque el rey Alfonso X el Sabio la recogió en sus famosas Cantigas de Santa María, en concreto, en la 103.