Deporte y medicina

Nacho Rebollo

AROUSA

Cada día cobra más valor la necesidad de introducir deporte en la vida cotidiana. Debido a una serie de hábitos sedentarios, que van de la mano de una incorrecta educación postural y de una alimentación no equilibrada, derivan enfermedades que serían, en muchos casos, evitables desde una correcta educación y formación del ciudadano. Cerca del 85% de la sociedad gallega padece de la espalda, la obesidad se está convirtiendo en una pandemia, artrosis tempranas y movilidades reducidas... Desde el currículo escolar debe incidirse en hábitos de salud del día a día: cómo coger las bolsas de la compra, qué postura es la correcta mientras se lava la loza, se barre o friega... No son necesarias recetas mágicas, solo prescripción del ejercicio físico adecuado a cada individuo, confeccionado por un profesional y adaptado a la necesidad y capacidad de cada persona. La salud es una vertiente del deporte, no tan ostentosa y llamativa como lo son las primeras planas de los nuevos héroes modernos que arroja el deporte-competición, pero sin duda mucho más importante para la calidad de vida de todos los ciudadanos. El deporte también es una moda que genera negocio, por lo tanto es necesario también controlar quién se dedica a dirigir el ejercicio. Los profesionales (jerárquicamente: licenciados, diplomados y técnicos deportivos), ostentan el conocimiento. Nadie mejor que ellos sabe que el ejercicio físico es como un cuchillo que te sirve para comer, pero que mal utilizado te puedes cortar con él.

Que deporte y medicina se unan para mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos parece una iniciativa estupenda, óptima y beneficiosa. Con un poco de actividad física diaria orientada, la salud mental y física mejorará. La mejor medicina, un buen trago de ejercicio físico.