El problema de hallar un lugar en el que reubicar a medio centenar de funcionarios

La Voz

AROUSA

La Casa do Mar no es lo que era. Hasta hace pocos años, la versatilidad era su seña de identidad indudable. En ella funcionaban servicios sanitarios que atraían a diario a un buen número de vilagarcianos. El laboratorio, las extracciones de sangre, las pruebas de seguimiento de los embarazos y del sintrom, todo ello se llevaba a cabo en el edificio de la avenida de A Mariña, en el que todas estas prestaciones convivían con la unidad de atención psiquiátrica y el departamento de inspección médica, también dependientes del Servizo Galego de Saúde (Sergas), así como con las oficinas del Instituto Social de la Marina.

De aquella extensa nómina de utilidades, solo las dos últimas, inspección médica y las áreas de actividad del ISM, continúan en funcionamiento. Pese a ello, las instalaciones siguen siendo fundamentales para todos cuantos trabajadores tienen que ver con el mundo del mar, el marisqueo y la navegación. Todo ello se traduce en una plantilla superior al medio centenar de empleados públicos: 47 dependientes del Ministerio de Empleo y entre 8 y 9 adscritos a la única unidad del Sergas que mantiene su emplazamiento allí. Dado que la remodelación implicará una intervención de gran calado sobre la Casa do Mar, tanto el personal como los servicios que presta tendrán que ser reubicados de forma provisional en otro lugar. Algo que genera un problema no pequeño, que la antigua Comandancia podría solucionar si el Puerto concluye las reformas de su propia sede.