Vilagarcía y O Grove demostraron ayer que la tradición de los maios sigue muy viva
02 may 2014 . Actualizado a las 06:56 h.El miércoles, antes de que la noche cayese, en las puertas de las casas y en los guardabarros de los coches comenzaron a agromar ramas de xesta. Esa fue la primera prueba de que los maios siguen vivos en la comarca de O Salnés. Para quienes aún no estuviesen convencidos, la fiesta de la renovación y la primavera realizó ayer una nuevo demostración de salud, y lo hizo llenando el parque Miguel Hernández (Vilagarcía) y la plaza de O Corgo (O Grove) de niños y mayores entregados a la causa de los maios.
En la capital arousana, los maios se desplegaron sobre el césped del Miguel Hernández para arrancar exclamaciones de asombro a quienes ante ellos pasaban. «Levan moito traballo», comentaba a su acompañante un hombre joven que empujaba un carrito de bebé. Se había parado ante un maio artístico que representaba una dorna con tripulante incluido. Una mujer, con los brazos de follato en alto para bailar una muiñeira, también llamaba la atención, y fueron muchos los que se fotografiaron junto a ella. También en O Grove, los maios fueron inmortalizados en decenas de fotos.
En la fiesta, tan protagonistas son las imágenes de fiunchos y flores -sean maios artísticos, cónicos, cajas o cruces- como las letrillas que se entonan para acompañarlos. En Vilagarcía, fueron los colegios los que llevaron la voz cantante sobre el escenario. «Aquí estamos como sempre, os nenos do San Francisco, comentando o que acontece neste mundo feito un cisco». Tras entradas similares a esta, los cánticos sirvieron para repasar la actualidad del año. Y como quienes cantaban eran niños, había espacio en las letras para temas tan difíciles de digirerir como el accidente de Angrois, y otros tan alegres como las aventuras de Pepa Pig, ambos presentes en las voces de los chavales del Anexo.
En Vilagarcía no había premios. En O Grove sí los había. El de las mejores coplas se lo llevó el único participante, la Familia dos Truco. El mismo grupo se llevó el primer premio del maio tradicional, así que sumó doscientos euros. Víctor Piñeiro recibió los cien euros del primer premio de maio artístico con su Piorno.