Más de un siglo ha pasado ya desde que A Toxa se estrenó como un destino vacacional para quienes, por aquel entonces, podían permitirse eso de tomarse un respiro y pasar una temporada fuera de casa. Al calor de las aguas que manan de las entrañas de la isla se ha fraguado un variado tejido de empresas turísticas que llevan muchos años dándole vueltas a un problema: el de seguir siendo un destino lo suficientemente lejano como para resultar atractivo, y lo suficientemente próximo como para que no dé pereza emprender el viaje. En este contexto, el nuevo billete combinado de Renfe y Monbus, pensado para facilitar las cosas y los horarios a los turistas, debería haber sido recibido con franca satisfacción por los hosteleros de O Grove. Sin embargo, Beatriz Castro, la presidenta de la asociación de empresarios del sector, fue más bien tibia en su reacción.
«Satisfechos estamos», dice con la voz de quien va a poner un pero. Y lo pone. «La idea está muy bien, pero a lo mejor lo que se está haciendo es empezar la casa por el tejado». Y es que, si las obras comenzasen por los cimientos, como mandan los cánones, lo primero que habría que hacer es «ofrecer a O Grove un servicio de autobús digno», con buenas frecuencias tanto para viajar a fuera de la península como para moverse dentro de la misma.
Y es que eso no existe. Conseguir una comunicación interna y fluida entre el centro urbano y San Vicente, lograr la puesta en marcha de una circular de playas, y mejorar las posibilidades de cruzar el istmo en un transporte colectivo ha sido caballo de batalla de concejales de muy distinto signo: desde la popular Paula Janza a la nacionalista Vitoria Canoura. Sin embargo, todos los esfuerzos, apoyados en muchas ocasiones en las firmas de muchos vecinos, no sirvieron de nada y colisionaron, una y otra vez, contra el impenetrable mundo de la burocracia y las concesiones administrativas. Los propios hosteleros de O Grove han hecho varios intentos por solucionar la papeleta del transporte a sus clientes. El año pasado, a las puertas del verano se puso sobre la mesa la posibilidad de crear un bus turístico que unirse los distintos negocios de la asociación con los puntos de más interés de la localidad. La propuesta quedó abortada tras chocar, de nuevo, con los problemas de la exclusividad de las líneas. «Pero tenemos que retomar esa iniciativa, porque es un problema muy gordo el que tenemos», señala Bea Castro.