La tensión dialéctica entre un «alcalde faltón» y un Fajardo «vago y de cutre criterio» fue la tónica
01 abr 2014 . Actualizado a las 06:59 h.Los plenos de Vilagarcía van de menos a más. La intensidad dialéctica aumenta según pasan las horas y se vacían las sillas del publico. En el de ayer, los espectadores y los concejales fueron recibidos a las puertas de Ravella por no menos de media docena de perros acompañados de sus dueños. La ordenanza sobre los canes, en un principio incluida en el orden del día, fue aplazada pero hasta allí acudieron para ir calentando el ambiente.
Ambiente de las grandes tardes, tres cuartos de entrada al inicio y comienza el cruce dialéctico con uno de los puntos estrella: Megasa. Para el alcalde un debate que se produce porque «a veces es un error explicar demasiado las cosas» algo que, por otro lado, entiende necesario Tomás Fole porque considera que Juan Fajardo -al que definió como «vago y de cutre criterio»- «no se lee los asuntos ni sabe de qué van».
Las aguas se tranquilizaron con la declaración institucional en relación con el traslado de Cuca -es difícil discutir cuando se está de acuerdo, aunque en Ravella todo es posible- pero volvieron a agitarse cuando se debatió la modificación del personal eventual. Una modificación que implica la contratación de dos personas para sustituir al puesto de jefa de gabinete. Y que hizo que desde Esquerda Unida se aventurase la posibilidad de contratar a otro alcalde para tener dos al precio de uno. «Gústame máis votar o alcalde que contratalo, aínda que vostede o faría», espetó Fole a Fajardo. Remató Ramón Bueno: «¿E por que comprou vostede a maioría absoluta?».
Las brasas ya estaban al rojo porque «el debate es el debate», apuntó Fole. Y el debate reventó en el undécimo punto, que recogía el inicio de los trámites para el reconocimiento de Vilagarcía como Cidade Amiga da Infancia». Fue el tête a tête más duro. La banda esquerdista denunció «a hipocresía do PP» que, afirmó, «mata». «Demagogias las justas», respondió Fole. Y entró Ramón Bueno en acción para ser amonestado hasta en dos ocasiones.
El alcalde rozó incluso el terreno personal. «Le echan de todos los sitios, le echaron hasta de su sindicato», lanzó a Fajardo. «Quiere batir el récord Guinness de expulsiones y seguro que lo consigue», continuó el regidor. Algunas afirmaciones de Fole provocaron la indignación de Susana Camiño. «Estás mintiendo Tomás», le gritaba la edila del PSOE al líder del PP que calificaba la herencia recibida como la «ciudad del pufo».
El siguiente punto trataba sobre la moción del Hospital do Salnés. Todos a favor, a priori, pero Ramón Bueno usó su intervención para lamentar las maneras de un alcalde «faltón». Después, en la réplica, de nuevo pelea. Planeaba la expulsión del concejal de EU. «Señor Bueno, apague el micro», amenazaba Fole. Y la luz roja se apagó. Desde la distancia pareció que fue la propia Camiño quien lo hizo.
crónica una sesión agitada