Quiere movilizar a las personas sin recursos para que exijan sus derechos
01 abr 2014 . Actualizado a las 06:58 h.María Carrera está desesperada, pero sabe cuáles son sus derechos y los exige. Sus situación ha llegado a tal extremo, que amenaza con iniciar una huelga de hambre no solo para reclamar lo suyo, sino también para «despertar» a todos aquellos que padecen la misma suerte. «La gente que no tiene trabajo ni recursos se siente culpable y avergonzada, y me gustaría que entendiesen que no es así, que tienen derecho a comer y a dormir en una cama caliente».
Su mala suerte empezó hace ya mucho, pero llegó al fondo del pozo hace unos diez meses, cuando se vio sin trabajo ni ayudas y en su bolsillo no entraba ni un solo euro. Podría haber acabado debajo de un puente de no ser porque tiene amigos en Vilagarcía que le hacen un hueco en la mesa y le prestan una cama en la que dormir. Pero ella no quiere vivir de la caridad ajena. «La persona que me está dando de comer no tiene por qué hacerlo. Y sé que tiene que haber entidades como Cáritas o Amigos de Galicia, que están haciendo un trabajo muy importante, pero esos derechos tendría que garantizarlos el Estado».
Con las cosas tan claras, hace nueve meses se fue a los Servicios Sociales de Vilagarcía para solicitar un Risga (Renta de Integración Social de Galicia), y su primera decepción llegó cuando no le dieron vez con la asistenta social hasta tres meses después, a pesar de que se trata de una ayuda para casos de emergencia. Luego los trámites, la baja de una funcionaria, discrepancias en los motivos por los que pedía la subvención y hasta una solicitud de papeleo a otra comunidad autónoma retrasaron el proceso hasta el día de hoy. Y a María ya no le duele solo la demora, o que no se tengan en cuenta las recientes advertencias del Valedor do Pobo para que se agilicen estas tramitaciones. Le duele, sobre todo, que le digan que su caso no es urgente porque tiene quién le dé de comer. Y también un control que ella llama «policial», por el que cada tres meses llaman a la puerta de la casa en la que vive para comprobar si es cierto lo que dice. «Y no me importaría si fuese mi casa, pero no es así».
Ha llegado al límite y rebosó. Por eso está dispuesta a emprender una huelga de hambre. Para protestar por lo suyo y para despertar conciencias.
Ayer pidió cuentas en el pleno de Vilagarcía. Cuenta en su batalla con el apoyo de Esquerda Unida. Ramón Bueno denuncia al respecto que el caso de María no es el único. «Hai tempo que vimos insistindo en que a partida para axuda de emerxencia ten que ser algo prioritario para situacións deste tipo, para polo menos conservar a dignidade. A María eso es lo único que le queda.