Los socialistas meditan quién encabezará su lista mientras Ferraz tiene en sus manos el futuro de Alejandro Quintela
30 mar 2014 . Actualizado a las 06:52 h.No siempre sucede, y así pasa lo que pasa, pero en general para que alguien pierda unas elecciones es preciso que enfrente exista un contrincante dispuesto a ganarlas. En el caso de Vilagarcía, cualquier posibilidad de un vuelco en las municipales del año que viene pasa, necesariamente, por lo que haga el PSOE. El partido que durante veinte años gobernó la ciudad se halla inmerso en un profundo proceso de definición, no ya de la candidatura que peleará en las urnas, sino de su propia identidad. Y aunque nadie pone en duda que la portavoz municipal y secretaria de Organización del PSdeG en Pontevedra, Tania García, desempeñará un papel fundamental en la lista, no está ya tan claro que finalmente sea ella quien encabece la inminente pugna por el voto de los vilagarcianos. A esta búsqueda de alcaldable se suma un factor cuya resolución puede generar un traumático deslinde en la agrupación local del puño y la rosa: el expediente abierto al exedil Alejandro Quintela.
Atacando el asunto por partes, comencemos por la cabeza de la candidatura. Tanto desde el punto de vista orgánico como atendiendo a su proyección pública, la mejor posición corresponde a García. Dado que el PSOE de Vilagarcía se ha quedado, por segunda vez en la historia de la autonomía, sin representación en el Parlamento de Galicia, es su primera espada en la corporación local quien asume todo el protagonismo, además de desempeñar el número dos del aparato del puño y la rosa en la provincia. El denominado sector oficialista, dominante, se agrupa en torno a la ejecutiva y daría su respaldo sin vacilar a su portavoz en Ravella. Sin embargo, con el paso de los meses y la proximidad de los comicios, en ese mismo grupo ha ido abriéndose paso la idea de que tal vez sea deseable un perfil diferente para el aspirante a desbancar de la alcaldía al popular Tomás Fole. El problema reside en que, agotado el tiempo de los mirlos blancos, no son muchas las opciones entre las que escoger. No sobran, precisamente, candidatos. Y hoy por hoy la única alternativa puramente oficialista sería la del secretario xeral del PSdeG en la ciudad, Miro Serén, también concejal, cuya labor como director del colegio de O Piñeiriño es bien reconocida.
Las otras vías
Abriendo el abanico, sin embargo, surgen otras vías posibles. La de Fernando Quintela, por ejemplo. Su apoyo al regidor de A Illa, Manel Vázquez, en el reciente proceso de primarias que situó a Besteiro en la secretaría xeral de los socialistas gallegos le ha distanciado de la dirección local, alineada con el presidente de la Diputación de Lugo y vencedor en aquel proceso. Sin embargo, sigue formando parte de la ejecutiva vilagarciana, tiene grado de conocimiento en el pueblo y se ha mostrado muy activo en las movilizaciones en defensa de la sanidad pública. No es la baza que hoy se jugaría la corriente mayoritaria, pero ahí está.
Al menos en teoría, por ese lado podría tenderse un puente hacia el sector crítico, cuyo principal referente es el exalcalde, Javier Gago. Ahora bien, las relaciones entre las sensibilidades mayoritaria y minoritaria no parecen haber mejorado, precisamente, en los últimos tiempos. Así que tampoco es descartable que esta segunda corriente defienda a su propio candidato, cometido que podría ser encomendado a Mon Reiriz, quien ya disputó a Serén la secretaría local del PSOE. Claro que existe un factor capaz de trastocarlo todo. Ferraz tiene en sus manos una serie de declaraciones en las que Alejandro Quintela, concejal con Gago y director de varias campañas, se despacha a gusto con la ejecutiva y el grupo municipal, afirmando que no se combaten ciertos intereses. De considerarlas lo suficientemente graves, la dirección del partido podría llegar a expulsarlo, con lo que la ruptura sería infranqueable. De ahí para norte.