El Concello tratará de atajar las incursiones en A Escardia

Serxio González Souto
SERXIO GONZÁLEZ VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

El acceso posterior del centro apenas ofrece dificultades para quien se proponga saltarlo.
El acceso posterior del centro apenas ofrece dificultades para quien se proponga saltarlo. mónica irago< / span>

Ravella recuerda episodios similares que fueron solucionados en A Lomba

23 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El Concello de Vilagarcía no tendrá problema en tomar medidas para tratar de atajar en lo posible las incursiones de fin de semana en A Escardia. Siempre que la dirección del centro o la comunidad escolar así lo soliciten porque, precisa la concejala de Educación, la popular Rocío Llovo, hasta ayer no constaban en el Ayuntamiento quejas recientes por este tipo de problemas en el colegio público.

En cualquier caso, el gobierno local indica que el desarrollo de botellones y otro tipo de actividades en los recintos escolares, aprovechando las horas en las que estos están cerrados, no constituye un hecho aislado, que afecte únicamente a un centro. Educación recuerda que escenas similares se produjeron hace tiempo en otro de los colegios públicos de la capital arousana, el de A Lomba. «Lo que se suele hacer ante este tipo de fenómenos es pedir a la Policía Local y a los agentes de Comisaría que intensifiquen la vigilancia en el entorno de los lugares afectados», explican fuentes municipales.

Si bien resulta tan complicado mantener una vigilancia permanente durante el fin de semana como localizar a alguien de noche en recintos tan amplios, si su voluntad es ocultarse, no es menos cierto que este tipo de medidas acostumbran a dar sus frutos. En A Lomba, donde se detectaron pintadas y desperfectos, la policía llegó a sorprender a un grupo de personas, que fueron identificadas dando fin a la sucesión de daños.

Ravella subraya, también, que cada vez que recibe avisos sobre puntos débiles en la verja que rodea A Escardia, los operarios municipales acuden a solucionarlo. Más difícil se antoja evitar que alguien salte las puertas.