Qué tienen en común los meses de enero y septiembre? Son los meses con mayor número de inscripciones a gimnasios. ¿Y febrero y octubre? Son el inicio del abandono del gimnasio. No se angustie si a usted le ha pasado, es muy probable, pero intentemos que no vuelva a ocurrir. ¿Cómo? Ajustemos lo que queremos a lo que podemos y debemos. Marquemos objetivos que exijan un esfuerzo (sí, ese pantalón antes le abrochaba bien y ahora no), pero que sean realistas (no pretenda ser George Clooney). Determine días y horarios fijos, pues la vida saludable no es una acción sino un hábito, y solo se mantiene aquello que se convierte en rutina.
Y recuerde que más vale poco y bien que mucho y mal. Haga caso a su médico, que sabe mucho sobre su salud, y si pretende resolver todos los excesos navideños con un atracón de ejercicio piénselo dos veces. El exceso es tan perjudicial como el defecto. Salud es poder realizar su vida con normalidad, sentirse bien y que usted controle su cuerpo, no al revés.