Un proyectil como regalo para una camarera de Vilagarcía

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Un testigo dice que la bala descubierta en una cafetería tenía la espoleta intacta

18 dic 2013 . Actualizado a las 06:58 h.

La semana pasada, un proyectil de medio metro de longitud era recogido por la Policía Nacional en un bar ubicado en el centro de Vilagarcía. Se dijo entonces que se trataba de un casquillo descargado, que probablemente tendría un uso ornamental. La versión de uno de los testigos, que tomaba café en el local en el momento en que se descubrió el objeto, rebate sin embargo esta apreciación. Y lo hace de forma inquietante.

Para empezar, el cliente afirma que, lejos de lo apuntado entonces, nada indicaba que el proyectil en cuestión estuviese descargado. De hecho, la espoleta, explica el hombre, ni siquiera estaba perforada. «Es sorprendente que no se enviase a algún especialista en la desactivación de artefactos explosivos», razona el testigo. Una precaución que, en cambio, sí se guardó en el pasado en circunstancias parecidas, como cuando viejas granadas, probablemente pertenecientes a un arsenal olvidado en tiempos de la Guerra Civil, aparecieron en el apartamento de un antiguo portero del edificio Ribainsa o en el entorno de San Roque, junto al río de O Con.

No menos preocupante es la macabra intención que animaba a quien dejó en el bar semejante artículo, un proyectil fabricado en los años 90, de 80 milímetros de calibre y carga hueca, del tipo que emplean las patrulleras de la Armada y los carros ligeros de combate. El objeto fue depositado en el establecimiento por un hombre la tarde anterior, con la encomienda de que le fuese entregado a la camarera que entraba de turno a la mañana siguiente. El tipo había envuelto el arma con una capa de papel de periódico sobre la que aplicó una segunda cobertura, esta vez de papel de regalo.

macabro presente en un bar del centro de vilagarcía