Rías Baixas anima a las pequeñas bodegas a exportar

vilagarcía / la voz

AROUSA

El consello regulador de Rías Baixas quiere que, cada vez, sean más las bodegas de la denominación de origen que se animen a buscar un hueco en los mercados exteriores. Por eso ayer celebró una jornada de trabajo destinada a las firmas más pequeñas, que son las más reacias a exportar sus productos porque carece de medios.

«No tengáis miedo a la exportación. No es tan difícil vender fuera, es como salir a otros mercados como Cataluña o Baleares», explicó el presidente del consello, Juan Gil, a los presentes. Él fue el encargado, junto con el secretario, Ramón Huidobro, de dirigir la reunión de trabajo en la que participaron un total de 25 pequeñas bodegas. Todas ellas tenían una característica en común: no exportan o lo hacen con pequeños volúmenes a países muy concretos. El encuentro pretendía proporcionarles herramientas para facilitar su acceso a los mercados internacionales.

El secretario del consello, por su parte, les recordó las ayudas existentes por parte de las diferentes administraciones para apoyar las exportaciones, tanto desde el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape), como desde la OCM, como desde la Cámara de Comercio de Vilagarcía. «La intención de esta reunión es apoyaros en esta actividad, pero vender es cosa de las bodegas y trabajar los mercados exteriores requiere esfuerzo e inversión», explicó Huidobro a los presentes. Las bodegas, por su parte, manifestaron su interés por los mercados exteriores, en los que algunas ya están presentes. Para mejorar su actividad en el exterior pidieron la organización de cursos de formación pensados exclusivamente para empresas de pequeño tamaño interesadas en la exportación. Precisan cursos centrados en los trámites y documentos habituales que se utilizan en estas ventas, en qué mercados son de interés y en lecciones de inglés.

Más trabajo

El consello regulador se mostró dispuesto a seguir trabajando para fomentar las ventas en el exterior de este tipo de empresas. Y estas coincidieron en que, por su situación, está más limitadas económicamente a la hora de salir al extranjero a vender sus caldos. Pero esto no debe ser un impedimento para que puedan exportar.