Un edificio modernista que fue testigo de la historia de la ciudad

La Voz

AROUSA

El edificio que alberga el Salón García es más antiguo que el propio Concello, ya que ahora, coincidiendo con la rehabilitación de la sala, está a punto de cumplir 130 años. Como recuerda el historiador Manuel Villaronga en un estudio elaborado sobre las salas vilagarcianas y que sirvió de base para el documental estrenado ayer, el viejo teatro fue promovido en 1884 por Juan García Porto, uno de los grandes benefactores del municipio, y es el más antiguo local de espectáculos del municipio, porque aunque coincidió en el tiempo con el Varietés o el Villagarcía, los demás son historia. El Salón García, en cambio, no solo tiene un esplendoroso pasado, sino también un prometedor futuro.

En los primeros años funcionó bajo el nombre de Teatro de la Tertulia de Confianza, pero cuando en el año 1890 la propiedad pasó a manos de Joaquín Martínez García, sobrino de su fundador, pasó a llevar el apellido familiar que recuperó con el tiempo. Entre medias, en los años 20 fue sede del Círculo Artístico y Mercantil que presidía Adolfo Llovo.

Fue el primer local estable de espectáculos públicos. En él se escenificaban obras de teatro y espectáculos cómicos, a la vez que se celebraban oficios protestantes de los marineros de la escuadra inglesa.

Fue también escenario de los acontecimientos más importantes de la historia del municipio, desde la celebración del Centenario de la Guerra de Independencia en 1908 a la inauguración de las obras del puerto en el año 1915, pasando por una histórica asamblea para la renovación de la Cámara de Comercio en 1910, de la que saldría la candidatura política que, con Valeriano Deza al frente, llevaría a la unificación de los concellos de Carril, Vilagarcía y Vilaxoán.

El Salón García fue cerrado por orden gubernamental en el año 1918 para que se le dotase de mejores accesos, amplitud de sala y luz eléctrica. No fue el único afectado por los controles estatales. Ese mismo año, por razones de seguridad, fue clausurado, también temporalmente, el salón Villagarcía, mientras que el Varietés se hallaba en obras de reforma.

Tras la Guerra Civil recuperó sus tiempos de esplendor, en clara competencia con las salas cinematográficas que ya funcionaban en la ciudad. Tras la muerte de Franco, el Salón García fue adquirido por la primera corporación democrática, que lo convirtió en la actual Casa de Cultura.

La construcción del auditorio supuso el abandono de la sala, que hace unos años incluso pasó a convertirse en almacén. De la mano de la Diputación de Pontevedra, que financió su reforma, recupera su esplendor.