La foliada benéfica organizada por cinco locales de la calle de A Baldosa, en Vilagarcía, fue larga, sonora y exitosa. Larga, porque arrancó a la hora del vermú y terminó cuando a más de uno ya se le había pasado el momento siesta. Sonora, porque las gaitas, las panderetas y los aturuxos se desparramaron por las calles del centro de la ciudad, empujando a los curiosos hacia la zona de vinos por antonomasia. Y exitosa porque quienes acudieron a ella se lo pasaron en grande cantando, bailando y comiendo. Como era menester.
Así que la foliada, que ya ha superado su cuarta edición, parece condenada a volver por A Baldosa, haciendo que la calle recupere ese tono animado y bullicioso que, de un tiempo a esta parte, parece menos brillante y lucido. Aunque ello dependerá, claro, de que los cinco locales que se han embarcado en esta historia (D?Pie, A Baldosa, Churruca, Lembranza y Vilagarcía) decidan repetir la experiencia de reunir a unos doscientos músicos de toda la comarca en una fiesta que tiene un trasfondo social: el dinero recaudado con la iniciativa será entregado a la asociación Con Eles. Este colectivo será el beneficiario de los menús solidarios que, a base de empanada, jamón asado y pan, se sirvieron en unas grandes mesas colocadas a lo largo de la calle. En el medio de esta, entre las gaitas que sonaban en una punta o en la otra, una pulpeira hacía sus propios conjuros y despachaba a diestro y siniestro raciones de sabroso cefalópodo. Cocinado á feira, como debe ser.
fiesta en la calle