Nada más que un atuendo

Manuel Blanco

AROUSA

Si nos atenemos a los tópicos, el uniforme sería algo así como un elemento clasista y snob que distinguía a nuestras élites desde su más tierna infancia. Puede que fuese así en otros tiempos en los que acudir a un cole público o privado se convertía en una cuestión de clase. Con la profusión de colegios concertados, esta línea se ha difuminado y el uniforme se ha quedado en lo que es: nada más que ropa. Un atuendo que ofrece sus ventajas. Es más económico, evita quebraderos de cabeza y atenúa la malicia entre los chicos a la hora de comparar sus posesiones textiles.