Las cadenas de moda arrastraron a abrir a tiendas de calzado y textil
13 oct 2013 . Actualizado a las 06:57 h.A falta de datos oficiales, cualquiera que pasease ayer por las calles de Vilagarcía con los ojos puestos en los comercios podrá dar fe de que la mayoría de los negocios tenían sus puertas cerradas a cal y canto. Respondían así a un llamamiento realizado por Zona Aberta a los establecimientos locales para vencer la tentación de abrir a pesar de que, contra la costumbre, el mercadillo sí se iba a celebrar -lo habitual sería haberlo trasladado al viernes- y la plaza de abastos iba a mantener la actividad propia del fin de semana.
Zona Aberta había echado sus cuentas y ya había anunciado el viernes que alrededor de un 80 % de los comercios iban a vencer la tentación de aprovechar el empuje de la feria. Una tentación que, para la asociación que preside Rocío Louzán, es como una manzana envenedada, ya que de esta experiencia podría derivar que siempre que los festivos caigan en sábado, el comercio se vea abocado a abrir sus puertas, con todo lo que ello supone.
Esgrime la organización de comerciantes local el derecho al descanso. Y replican placeros y ambulantes esgrimiendo su derecho a trabajar y a «non perder de vender» en un momento en el que los euros escasean. Ese es el mismo argumento que ayer esgrimían las tiendas que había abiertas en las zonas más comerciales de la ciudad y en el entorno de la plaza. Siguiendo la estela de las grandes cadenas de moda, varios locales de Rey Daviña abrieron sus puertas. «No solo por la feria. Si abre Zara nosotros tenemos que abrir», reconocía la encargada de uno de estos establecimientos. Enfrente, en una tienda de complementos, la joven que estaba detrás del mostrador reconocía que, inicialmente, el local iba a cerrar. «Pero al haber el mercadillo se decidió abrir por la mañana», explicaba.
Y quienes abrieron, parecían estar ayer a mediodía más que satisfechos con la decisión adoptada, porque «ha habido gente, tanta como un sábado normal».
Satisfacción en la plaza
En la plaza, las vendedoras también estaban divididas. En la zona del pescado había quienes aplaudían abiertamente la decisión de haber abierto en día festivo porque hubo mucha afluencia de clientes, incluso algunos llegados de fuera de Vilagarcía.
Otras vendedoras, sin embargo, reconocían haber acudido al trabajo a regañadientes. «Era un día que tiñamos para descansar», sentenciaba María José mientras limpiaba unos jureles. En cualquier caso, como las ventas fueron «bastante boas», al final de la mañana sus reproches se habían atemperado.
En la zona de las verduras, Celina, una veterana en la plaza de abastos, aseguraba que a ella le compensaba haber trabajado en festivo. «Non é un sábado normal, claro, pero tampouco foi un día malo», argumentaba. «O que non queira traballar que non traballe, pero que deixe aos demais decidir o que queren facer».
Encantadas con la apertura de la plaza en sábado estaban también algunas clientas habituales. «Si no hubiese abierto no habría pasado nada: iríamos al supermercado y arreglaríamos así. Pero yo prefiero comprar el pescado y la carne en la plaza, así que aquí estoy», sentenciaba Luisa mientras empujaba su carrito cargado con la compra. Los supermercados efectivamente, también abrieron. Algunos solo en horario de mañana. Otros, durante todo el día.