Los operarios aún tardarán unos días en rematar el asentado de las piezas
12 sep 2013 . Actualizado a las 06:53 h.Impacientes están los jóvenes de O Grove por comenzar a utilizar el nuevo parque de «skate» de As Besadas. Tanto, que no han dejado que los operarios terminen de instalar las piezas para empezar a entrenar. «Rapaz, xa che dixen que esa non se podía usar», le regañaba ayer un operario de obras a uno de los cinco chavales que utilizaban el recinto por la mañana.
Víctor tiene 14 años y lleva ya tres practicando «skate». Hoy ronda con su monopatín por el nuevo recinto. Le gusta. Lo que ya no le parece tan bien es no poder utilizar los seis elementos que se han instalado. «Todavía van tardar uns días, pero ao ritmo que van...», se queja señalando al único operario que se ocupa de terminar las piezas. Queda todavía pendiente construir las pequeñas rampas de acceso a dos de los juegos. Y terminar de unir y asentar el resto. Solo dos están perfectamente operativos. Son los Grindbox, que se utilizan para desplazamientos laterales.
Poco a poco, Víctor y sus amigos se van haciendo dueños del recinto. La mayoría llevan monopatín. Aunque también los hay de bicicleta. Como Lucas. «Hace cosas increíbles», explica su abuela orgullosa, quien parece encantada con la idea de este parque. Con timidez primero, los jóvenes practican sus piruetas. Lo hacen en el suelo, sin atreverse a tocar los nuevos elementos. Enseguida se lanzan a por ellos, a por los dos que el operario les permite utilizar. Y demuestran que en O Grove hay una verdadera pasión por el mundo del «skate». Saltan, hace piruetas y también se caen. Sin que nadie se de cuenta empiezan a utilizar también las piezas prohibidas, las que aun no se han colocado. Hasta que reciben la correspondiente reprimenda. «Solo le falta lo del suelo», se defiende este impaciente usuario ante el trabajador municipal. «Non, que tamén hay que asegurala», le recrimina este. Y vuelta a empezar.
Los skaters siguen impacientes rondando el recinto. Haciendo piruetas en el suelo. El trabajador continua a lo suyo, a picar el hormigón para adaptar la pieza al recinto y que los niños pueda, cuanto antes, utilizarlo. Seguro que en cuanto termine su jornada laboral, los skaters se lanzarán a probar todo lo que puedan. Llevan tres años esperando por este parque.