Esplendor y ocaso en la Castelao

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Pasó de formar parte de las marismas a ser la calle más cosmopolita; pero eso ya es historia

01 sep 2013 . Actualizado a las 06:56 h.

Como casi todo en la urbanización de Vilagarcía, la creación de la calle Castelao está relacionada con la desecación de las marismas y la construcción de la carretera que unía Cambados con Carril y seguía luego hasta Santiago.

Pero seguramente los empresarios e ingenieros que diseñaron todas las calles alineadas que hoy forman parte del centro de la ciudad, ni siquiera sospecharon que la Castelao -que entonces se llamaba de Vistalegre, porque no dejaba de ser más que una prolongación del puente del pazo- se iba a convertir en el centro neurálgico de ese espíritu cosmopolita que impregnó Vilagarcía en la época de la fusión. El chalé modernista de la familia Buhígas, la casa de Goday o la farmacia Bermejo -la única que permanece- se levantaban en la misma travesía en la que se acudía a las representaciones del Teatro Vilagarcía, se disfrutaba de los bailes del Casino o se visualizaban las cintas de ese viejo y maravilloso invento que es el cine y que en Vilagarcía se proyectaban, primero, en el Fantasio; después, en el Cervantes, y más tarde, en el cine Arosa. Todos ellos en la calle Castelao. Como indica Manuel Villaronga en A Vilagarcía das vellas postais, «por se alguén tiña dúbida de cal era o principal lugar da vila para ver e ser visto».

La urbanización de la calle va unida a otras aledañas y paralelas que vieron la luz en la misma época cuando, con la desecación de las marismas, se diseñó la estructura de esas travesías alineadas que hoy están asociadas al casco urbano de la ciudad, como Brandariz, Covadonga o Pardiñas.

Menos espectáculo

Desgraciadamente, la calle Castelao es también fiel reflejo del declive de Vilagarcía. Primero fueron cerrando los viejos teatros, y más tarde, los cines. Algunas de esas pérdidas se hunden en la memoria de los mayores, pero los más jóvenes todavía recordarán el cierre del Fantasio, la última sala que tuvo la ciudad hasta que llegaron los multicines y que llevaba entreteniendo las tardes de los vilagarcianos desde el año 1935.

De aquellos tiempos solo permanece, aunque totalmente cambiado, el edificio que albergó en su día el Teatro Vilagarcía, y que pasará a la historia no solo por lo que aportó a la escena gallega, sino también por ser sede de la fundación de las Falanges Gallegas en el año 1935, acto al que asistió el propio José Antonio Primo de Rivera.

El declive

El esplendor que vivía la calle Castelao hace un siglo se mantuvo varias décadas, pero luego empezó a sufrir un declive que todavía colea hoy en día. Primero, por la pérdida de sus edificios más glamurosos y, después, por el cierre de los cines y teatros. Pero se mantenían los comercios, establecimientos que eran un referente en la memoria de los vilagarcianos y que no fueron capaces de sobrevivir a la crisis actual. Sirva como ejemplo el caso de la juguetería Lens, que sucumbió ante la recesión y la competencia.