El insecto se mete en el pelo y en la ropa, e incluso en los platos y vasos
29 ago 2013 . Actualizado a las 06:55 h.Los últimos días del mes de agosto no están siendo buenos para los hosteleros de la Alameda de Vilagarcía, y no solo porque se hayan acabado las fiestas y haya bajado la afluencia de gente, sino porque una plaga que ha tomado la plaza les está espantando la clientela. Se trata de un pulgón blanco que infestó los árboles y los setos y que no deja en paz a los clientes, hasta el punto de que acaban abandonando las mesas porque consumir una bebida o disfrutar de una tapa es misión imposible, a no ser que sea con los molestos insectos de guarnición.
La plaga se hizo notar especialmente en los últimos días. Según denuncian los hosteleros de la zona, caen de las hojas de los árboles y pululan en cantidades ingentes por los setos. En cuanto un cliente se sienta en la terraza, empiezan a aparecer en la ropa, se meten en el pelo y, si están consumiendo algo, caen en los platos y en los vasos, de tal manera que los comensales se ven obligados a tapar las copas con las servilletas, y claro, «nos están espantando a los clientes, porque es un bicho asqueroso y muy molesto», decía ayer la responsable de uno de los establecimientos afectados.
Ya se han puesto en contacto con el Concello, pero de momento no les sirvió de mucho. «Me pasaron con Medio Ambiente y dijeron que no era su campo, y luego hablé con el de Jardines, pero dice que tenemos que presentar un escrito porque sino, no le dan autorización para fumigar», explicaba molesta la empresaria. «A ver si lo podemos presentar mañana, pero nosotros pagamos puntualmente nuestros impuestos y no creo que nos vayan a compensar por los días perdidos. ¡Todo es burocracia!».
Al parecer, los técnicos municipales con los que habló la hostelera le reconocieron que estaba pasando lo mismo en algunos parques de Vilaxoán que también están infestados por el molesto insecto.
Los hosteleros afectados están realmente enfadados. Constatan que este verano, a diferencia de lo que pasó en años anteriores, no se regaron los árboles, lo que pudo provocar que la plaga llegase a las dimensiones actuales. Y así, tomar algo en las terrazas de A Mariña es misión imposible, a no ser que la consumición vaya acompañada de un pincho de pulgón.