Muebles Cancelo lleva 56 años abierto en la plaza de la Constitución. Tal y como le está afectando la crisis al sector, es uno de los pocos establecimientos antiguos que sobrevive en Vilagarcía.
Las cosas eran muy distintas cuando Luis Cancelo era pequeño y jugaba en la tienda que no hacía mucho había abierto su padre, Luis Cancelo, y su madre Secundina. «Él era ebanista, y trabajaba en la casa en la que vivíamos en la plaza de la Independencia. Hacía muebles para Eduardo, para Saavedra, para Mesejo... Luego montó aquí la mueblería y los seguía haciendo para venderlos él, aunque más tarde empezó a pedirlos a fábrica», recuerda su hijo.
En aquellos tiempos los comercios no estaban tan especializados como ahora y se vendía un poco de todo. En el bajo de la familia Cancelo había mucho más que muebles. «Recuerdo que vendíamos también aquellas viejas maletas de cartón que llevaba la gente que emigraba a Alemania. Y juguetes, también vendíamos juguetes. ¡Lo que disfrutaba yo todo chulito enseñando los del escaparate a los otros niños!».
Luis lleva tres décadas con su mujer al frente del negocio. Al principio también estaba alguna de sus hermanas, pero luego se quedaron solos. Y sobreviven, que no es poco. Su mujer María del Carmen puntualiza: «No son tiempos de ganar dinero, te estás manteniendo, si acabas el mes sin pérdidas ya es una maravilla».
La explicación la tiene Luis: «Formamos parte de la Asociación Galega do Moble, y consigues buenos descuentos sin perder en calidad. No tenemos lujos, pero sí lo necesario para nuestros clientes».