El Palacio de Congresos de A Toxa es el cuartel general de la organización
22 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En lo alto de A Toxa está instalado el corazón de La Vuelta. La organización de la carrera ha elegido el Palacio de Congresos de la isla como centro de operaciones desde el que se están poniendo a punto los engranajes que el sábado, cuando empiecen a girar las ruedas de las bicicletas, deberán estar ya en marcha, haciendo encajar cada pieza en su lugar. Y son muchas piezas. «La Vuelta mueve a unas 3.000 personas. Si sacamos a los equipos, unas 2.500 aproximadamente», explica Iván Gómez, responsable de prensa del evento. En ese número, gigante, caben mecánicos, médicos, periodistas, agentes de las fuerzas del orden y hasta un cura. Caben también las caravanas de camiones que marcharán de aquí para allá, bien para ver salir al pelotón, bien para recibirlo. Y las caravanas promocionales, que también contribuyen a dar brillo a este evento multicolor.
Organizar a semejante ejército es una tarea titánica. Porque La Vuelta es un ente vivo y en permanente movimiento. Prueba de ello es la flota de vehículos de la organización que ya circulan por la Autovía do Salnés, tendiendo un puente invisible entre A Toxa y el puerto de Vilanova, desde donde se celebrará la espectacular salida de la carrera desde una batea.
Mientras los equipos destacados en Vilanova se encargan de la mejillonera más famosa de todos los tiempos, en A Toxa se atienden todos los demás frentes. Y, pese al trabajo y los nervios, la isla es una fiesta.