Donde antes todo eran marismas

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

En menos de cien años, a Xunqueira pasó de ser una zona pantanosa a un barrio urbanizado

18 ago 2013 . Actualizado a las 06:52 h.

La Vilagarcía actual nada tiene que ver con la de hace cien años. Lo vemos semana a semana en la transformación de su fisonomía a partir de la celebración del centenario de la fusión de los concellos de Carril, Vilagarcía y Vilaxoán. Y la zona de A Xunqueira es una prueba más de esa transformación, con la particularidad de que en este caso, los cambios se produjeron en dos etapas, la de finales del siglo XIX, con la desecación de las marismas, y la del bum urbanístico de los ochenta con la creación del parque y la construcción del centro comercial y los bloques de viviendas que rodean el entorno del pazo de Vista Alegre.

La desecación de las marismas y la desaparición de las áreas pantanosas que se reconocen en las viejas postales de Vilagarcía están estrechamente relacionadas con la creación del puerto y la construcción de la carretera a Cambados, a lo que se sumaban los problemas de salubridad que las marismas ocasionaban.

Como indica en sus escritos el historiador Manuel Villaronga, la construcción de la carretera que hoy discurre bajo el puente del pazo fue adjudicada en el año 1870 al empresario santiagués Patricio de Andrés Moreno, que aprovechó esa obra para diseñar el proyecto de urbanización del entorno como germen de las futuras calles Castelao y adyacentes. Decía el empresario que de esa manera podían dedicarse a trabajar el campo «muchos brazos que hoy emigran al extranjero». Pero como luego se pudo constatar, más que cultivos, lo que se levantaron en A Xunqueira fueron edificios.

Era lógico. Al lado de un pueblo que crecía, de un puerto con aspiraciones y de una isla, la de Cortegada, que quería ser residencia real, la hierba crecía en un lodazal con un único punto de paso, la pasarela que llevaba hasta el pazo de Vista Alegre. Había que dar con una solución, y la desecación de las marismas, la construcción de la carretera a Cambados con un nuevo puente y la canalización del río de O Con fueron pasos imprescindibles para que Vilagarcía se hiciese ciudad.

El proyecto estaba claro, pero como todo lo que se ideaba en Vilagarcía, necesitó su tiempo. Patricio de Andrés falleció y fue su yerno, Ramiro Rueda, el que, en el año 1894, retomó la empresa. Primero quiso vender los terrenos urbanizables al Concello, pero como no pudo, fue dejando las marismas en manos de distintos propietarios; entre ellos, Ramón Martínez, Lamadrid. En ese mismo año se autorizó también la construcción de un muro y una barandilla de hierro a lo largo del viejo puente, una imagen que caracteriza las viejas postales de la época del centenario.

A partir de ahí, todo fue un poco más rápido. Se trazaron las calles alineadas que hoy desembocan en el parque de A Xunqueira, y poco a poco empezaron a llenarse de edificios, algunos tan característicos como el inmueble modernista de Buhígas, cuya ruina y derribo nadie fue capaz de evitar.

El asfalto y la piqueta hicieron lo demás, sobre todo en las décadas de los 70, 80 y 90, cuando el progreso era símbolo de chapapote y cemento. Fue entonces cuando se construyeron los edificios que rodean el parque, se levantó el centro comercial y se creó la zona ajardinada.

En los años 50 hasta hubo quien quiso tapar O Con. Menos mal que el proyecto no salió adelante, porque si aún así A Xunqueira es sinónimo de inundaciones, habría que ver el resultado de la canalización bajo tierra de un río urbano y acorralado que cada vez que consigue librarse de sus corsés deja bien claro que hubiese preferido bajar salvaje de camino al mar.

El diseño de la carretera a Cambados fue clave para modificar la zona

En los años 50 se propuso canalizar el río Con bajo tierra; por fortuna no prosperó