17 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
A las dos del mediodía las barras situadas en zonas como O Castro y A Baldosa seguían a pleno rendimiento. Los hosteleros contribuían rellenado pistolas y botellas para que la batalla continuase. El agua mineral, en cambio, se cotizaba bien. Hasta dos euros se llegaron a pagar por un botellín de agua en las barras situadas a pie de fiesta.
Hasta primeras horas de la tarde la celebración continuó con música, buen ambiente, mojaduras y cerveza aguada. Una charanga liderada por Tonhito de Poi y el pregonero recorría las calles. Mientras algunos seguían de fiesta, otros dormitaban ya secándose al sol.