Rafael Louzán aprovecha sus paseos para revisar los 50 kilómetros de rutas de O Salnés
10 ago 2013 . Actualizado a las 06:48 h.Entre las leyendas urbanas que rodean a Rafael Louzán está la de su omnipresencia, esa capacidad siempre soñada de poder y saber estar en más de un sitio a la vez. Pero si se da un paseo con el presidente de la Diputación y presidente del Partido Popular en Pontevedra se descubre que no hay misterios. Lo que unos llaman omnipresencia es, en realidad, organización y optimización del tiempo. Podría uno pensar que un hombre tan ocupado difícilmente tendría tiempo para sí mismo y para practicar ejercicio. Pues nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que Louzán se cuida trabajando. «Tres días á semana vou pasear, vou polas rutas que están a manter as brigadas da Deputación, para ver o estado no que se atopan e os arranxos que hai que facer, porque nestas cousas é fundamental o mantenemento».
Sin cincuenta kilómetros de senderos naturales los que cuida el organismo provincial, pero el recorrido preferido de su presidente está al lado de casa, en Ribadumia. Se trata de la senda peatonal que discurre desde Pontearnelas a orillas del Umia y que empata en Barrantes con la Ruta da Pedra e da Auga, que sube escarpada y rodeada de molinos hasta Armenteira.
El tramo que a menudo recorre Louzán es de siete kilómetros, muy llano y fácil de hacer, con el murmullo del agua como acompañante. «O río mellorou moito nos últimos anos, foi difícil concienciar á xente de que non tirara todo a auga, pero se está conseguindo, coa axuda tamén da depuradora», dice señalando dicha instalación.
Entre viñedos y senderos, en medio del verde, la paz y el silencio se llega a Cabanelas, desde donde se atisba la casa en la que nació Louzán. Más adelante, en la rotonda de Barrantes, le espera el furgón de las brigadas. Empieza la jornada laboral, aunque en el mes de agosto sea a medio gas.