27 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
La adversidad mide la valía de un pueblo. Es en esos momentos cuando las personas han de estar a la altura. Cuando se mide su catadura moral. Hoy, aturdidos aún por lo ocurrido en Santiago, inmensamente tristes, también debemos detener la mirada en la respuesta de la sociedad civil. En los miles de anónimos que donaron sangre y ofrecieron su ayuda, en los policías, guardias civiles, bomberos y sanitarios que acudieron en auxilio de las víctimas, en los médicos y enfermeras en paro que pusieron sus manos al servicio del sistema... En todos aquellos que prestaron sus silencios, su pesar y sus respetos. Su respuesta no nos devolverá a los que se fueron, pero aporta algo de consuelo. El consuelo de saber que no estamos solos.