Un año más, Fegaclasic revivirá la tradición automovilística cesureña
08 jun 2013 . Actualizado a las 06:50 h.En el año 1925, tras un viaje a Leipzig, un grupo de ilustres cesureños decidió celebrar a orillas del Ulla una feria del automóvil de ocasión. Por aquel entonces, cuando los coches aún eran extraños en las corredoiras que cruzaban Galicia, la propuesta era, cuando menos, osada. Pero la iniciativa, que quizás nació del empeño de los cesureños por demostrar la pujanza de su localidad, inmersa en el proceso de segregación de Valga, resultó todo un éxito. La que, según el historiador José Piñeiro Ares, sería «la primera feria de esta índole celebrada en España» llamó tanto la atención que hasta fue inmortalizada en una viñeta por Castelao. Este dibujó, subido a un pedestal y rodeado de una multitud de curiosos, uno de los primeros coches que se vieron en Galicia. «O que tanto medo metía cando corría», dejó escrito debajo el poeta rianxeiro. Hablaba del PO-2, el primer coche que corrió por Pontevedra.
La estampa dibujada por Castelao se convirtió en granito en el año 1985. Entonces, Pontecesures inauguró la escultura del coche de piedra, una pieza construida «en prueba de agradecimiento a los fundadores de las ferias del automóvil, honra y orgullo de Cesures». Y es que en esta localidad se celebraron ferias de este estilo en 1925, 1926, 1950 y 1954. Bastantes años después, un grupo de vecinos de esta localidad decidieron recuperar la tradición automovilística de la villa. Y nacieron las ferias del automóvil clásico y de ocasión como la que hoy, a eso de las diez y media de la mañana, se inaugura en el recinto escolar y en el pabellón polideportivo.
Aunque entronca directamente con la tradición automóvilística cesureña, Fegaclasic poco tiene que ver con la feria original de 1925. Aunque este certamen llega cada año rodeado de un importante aporte cultural, lo cierto es que estos pluses que rodean la exposición de vehículos clásicos distan mucho de la espectacularidad de los años alegres años veinte.
De todo aquello se acuerda, y muy bien, Manuel Enrique Llerena. El anciano, «a nosa memoria viva», según la concejala Cecilia Tarela, fue homenajeado el año pasado por Fegaclasic por ser uno de los pocos hombres que ha tenido a gala acudir a todas las ferias del automóvil celebradas en la localidad. A la primera, la de 1925, acudió cuando era un rapaz de siete años. Dos imágenes se le quedaron grabadas de aquella fiesta: la de un buque de la armada inglesa que atracó en Pontecesures tras cubrir el trayecto río arriba, y una exposición de serpientes llegadas desde la India -o al menos eso se decía-.
«Tamén recordo moito aos de Osborne, que acudiron con coñac de tres cepas», narraba el año pasado el homenajeado. Con lo que no contaba -bromeaba él mismo- era con estar presente para la celebración de la Fegaclasic 2013. Y aunque ha tenido algún achuchón por el camino, ahí está, dispuesto para cumplir con la tradición y para resolver dudas como la que hace una semana le planteaba la concejala Cecilia Tarela. Y es que, mientras organizaban la feria de este año, se descubrieron unos tacos de entradas para una corrida de toros que se habría celebrado en la localidad en el año 1926, coincidiendo con la feria automovilística. Parecía imposible que tal cosa hubiese pasado y, sobre todo, que hubiese sido olvidada. Así que recurrieron a la memoria enciclopédica de José Enrique Llerena, que con ocho añitos fue uno de los pocos cesureños que fue a ver aquella corrida. «Foi un descalabro, quedaron tacos enteiros de entradas sen vender», señala Cecilia Tarela.
En los años veinte hubo desde exposiciones de serpientes hasta corridas de toros
El primer coche de Pontevedra acudió a la feria de 1925. Castelao lo inmortalizó