Tiene el mesón A Rúa espíritu de taberna. De taberna de antaño, de las de siempre, de aquellas de las que en tiempos de menor oferta se convertían en inevitable punto de encuentro en el que se daban cita por igual imberbes y decanos, de aquellas en las que nunca faltaba una taza de vino, una baraja de cartas y en las que por encima del murmullo de las conversaciones se escuchaba el tintineo constante de las fichas de dominó.
Ese es el espíritu aunque, claro, la adaptación a los tiempos ha exigido ciertas actualizaciones que, no obstante, no le han hecho perder su esencia. Se encarga de corroborarlo cada día su dispar poder de convocatoria.
El mesón lo abrieron en 1982 Sindo y Carmiña, padres del actual propietario. Ubicado en pleno centro de la villa vikinga no tardó en congregar a un buen número de parroquianos en torno al excelente vino del Ribeiro que allí se servía. Un vino que la propia familia se encargaba de seleccionar y transportar desde una bodega situada en Leiro (Ourense), la auténtica cuna del Ribeiro.
La tradición, por supuesto, se mantuvo cuando en 1995 Sindo y Carmiña dejaron el local en manos de su hijo José Juan y su mujer, Belén Custodio. Y hoy ese vino del Ribeiro, delicado, aromático y suave sigue siendo el eje vertebrador de la oferta diurna de A Rúa. Hasta allí se acercan gentes llegadas de toda la comarca y también de Santiago y de ciudades cercanas sabedores de las excelencias del blanco de Leiro que allí se despacha. José Juan nos reconoce que hay una auténtica legión de devotos del tradicional Ribeiro que conocen perfectamente los locales en los que pueden encontrar ese vino. A Rúa, evidentemente, ocupa un lugar privilegiado en esa ruta.
Claro que el vino no se despacha solo. Aunque lleva el apelativo de mesón, en A Rúa la cocina se reserva para las tapas de cortesía que se sirven con cada consumición. No hay carta ni de comidas ni de raciones. A pesar de ello, la actividad en la cocina es incesante. Entre semana uno puede toparse con una fabada, unos callos o excelentes guisos caseros. Los viernes hay siempre degustaciones gratuitas que pueden ir desde la carne ao caldeiro, a los fideos con almejas, la tortilla o, si después hay concierto, churrasco o paella.
Una de las cosas que más llama la atención en A Rúa es la mezcolanza generacional que convive con absoluta naturalidad -cuando no en estrecho compadreo- en el local. Durante todo el día comparten espacio gentes de todas las edades. «No es infrecuente ver en una mesa echar la partida a jubilados con chavales de 20 años», nos dice José Juan.
Y es que la partida es otra institución en A Rúa. Como el vino. Cuentan que en Catoira se juega al truco como en ningún otro lugar de Galicia. El mejor exponente de ello es la imbatible pareja formada por Casanova y Carlos Monteiro. Llegan jugadores desde los más diversos rincones con el afán de retar a estos maestros. Regresan casi siempre con el objetivo incumplido.
Llegadas las noches del fin de semana, A Rúa se transmuta en local de copas con ambientación musical a cargo de Totono Correa. Un viernes al mes, de la mano de José Juan y Edu, se programan también conciertos. Grupos como Riff Raff, Doctor Gringo o Recambios Tucho han pasado con gloria por el improvisado escenario de este local catoirense, tan variopinto como intergeneracionalmente interesante.
FICHA
LOCALIZACIÓN
Rúa Estación, 18. Catoira
HORARIO
De lunes a jueves: de 9.30 a 01.00 horas. Viernes, sábados y domingos: de 10.00 horas a cierre
CIERRA
Lunes de 15 a 18 horas
ESPECIALIDAD
Vino del Ribeiro