El negocio que tumbó a un alcalde

La Voz

AROUSA

Antonio sigue visitando cada día la barbería que hoy regenta su hijo Gonzalo.
Antonio sigue visitando cada día la barbería que hoy regenta su hijo Gonzalo. martina miser< / span>

Las barberías siempre fueron mucho más que lugares en los que desprenderse del pelo o la barba sobrantes. Fueron espacios en los que se forjaron amistades, negocios, y hasta conspiraciones. La barbería de A Praza, en O Grove, es un claro ejemplo de ello. Allí se conversaba, se leía el periódico, e incluso se trazaron los planes para echar a un alcalde, empresa, por cierto, que culminó con éxito.

A los mandos de navajas y peines estuvo durante muchos años Antonio Domínguez, que cogió el testigo de un oficio que su bisabuelo introdujo en la familia y que hoy continúa su hijo Gonzalo. Cuando Antonio empezó a trabajar, con catorce años, un corte de pelo costaba una peseta, y un afeitado dos reales. Desde entonces, las cosas han evolucionado mucho. En cuanto a precios, y también en cuanto a modas. «A xente cortaba moito o pelo ao Amadeo. O amadeo era Amadeo de Saboya, o rei que houbera, que levaba o pelo así cadrado, para arriba. Tamén se lle cortaba ás chavalas, ao Manolo e ao garçon. Aos homes ao amadeo, e despois, cando veu Marlon Brandon era ao Marlon. Había tamén o parisién, que era coma o Amadeo pero en redondo», explica Antonio.

El barbero grovense, hoy jubilado, sigue visitando cada día el negocio que hoy lleva su hijo. En él han creado un pequeño museo con útiles que tienen, en algunos casos, hasta ochenta años de antigüedad y muchos mostachos rasurados a sus espaldas.