Santa Rita también cumple un siglo

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

Las fiestas empezaron en 1913, tras la curación «asombrosa» de un joven mexicano

19 may 2013 . Actualizado a las 06:55 h.

Estaban los vilagarcianos, los vilaxoaneses y los carrilexos acostumbrámdose a su nueva vida en común -hacía solo dos meses que se había consumado el proceso de fusión- cuando los dueños del pazo de Vista Alegre invitaron al hijo del presidente de México a pasar unas vacaciones en Vilagarcía. El joven cogió la gripe y a punto estuvo de morir, pero fue encomendado a santa Rita, cuya imagen ya se guardaba en el convento, y como sanó, los propietarios del pazo decidieron instaurar el 22 de mayo una romería. Así nacieron las fiestas de Santa Rita, el mismo año de la fusión.

Como recuerda el historiador Manuel Suárez, por aquel entonces la propiedad del pazo -un edificio del siglo XVI- estaba en manos de Antolín García, que estaba casado con Carmen Fernández, hija del dueño de las principales minas de plata que se explotaban en México. José Fernández era amigo íntimo del presidente mexicano, Victoriano Huerta, y de ahí la invitación cursada al mandatario mexicano, a su mujer y a su hijo para que pasaran unas vacaciones en Vilagarcía.

Regalos al convento

Pero lo dicho. El joven enfermó y a punto estuvo de morir. Los dueños del pazo atribuyeron su «milagrosa» curación a la intercesión de la santa, y como un año después fue el propio dueño del pazo el que enfermó y también se rogó a santa Rita, con éxito, por su pronto restablecimiento, la familia decidió regalar al convento un altar portátil de madera tallada para la santa, el hábito para la imagen que sale en procesión y la peana, también de madera tallada. Pero además, se ordenó que se celebraran misas durante toda la jornada, y se declaró festivo el 22 de mayo, con música y baile en las calles. Así nacieron los que, durante muchos años, fueron los festejos más importantes de Vilagarcía. Hasta que el turismo se puso del lado de San Roque.

Han pasado cien años, pero Santa Rita no cambió mucho en ese tiempo. Sigue siendo una de las pocas romerías tradicionales que se celebran en el centro neurálgico de una ciudad.