La temeridad de algunos conductores no deja de sorprender. Ni el riesgo a las multas, a los accidentes o a acabar en el cuartel parece arredrar a algunos a la hora de situarse al frente del volante. Un vecino de Cotobade fue sorprendido por la Guardia Civil con síntomas de ebriedad, dos veces en el mismo día, y, por encima, acabó protagonizando un accidente de tráfico de madrugada.
Los hechos ocurrieron el sábado día 27 en la carretera PO-531, en el tramo comprendido entre Pontevedra-Baión. Los agentes se encontraban haciendo un control rutinario y procedieron a inmovilizar un Ford Mondeo conducido por un varón que después se comprobó que conducía bajo los efectos del alcohol. Se trata de V.A.E.P., de 51 años de edad, quien arrojó una tasa máxima de 0,82 miligramos por litro en aire espirado en una de las dos pruebas que le practicó la Guardia Civil. Los agentes dieron orden de inmovilizar el vehículo, pero el coche siguió circulando.
Cuando a las tres y media de la madrugada acudieron a asistir un accidente en la misma carretera, los guardias se encontraron con que se trataba de la misma persona.
Contra una glorieta
Este circulaba en dirección a Pontevedra y, tras perder el control del vehículo, se cruzó en la vía provocando daños en el bordillo de cemento, una señal vertical, un seto vegetal y otros elementos de la glorieta. Según informa la Guardia Civil, el conductor presentaba «síntomas evidentes de encontrarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas» y abrió diligencias imputándole un supuesto delito contra la seguridad vial y una supuesta falta contra el orden público. El conductor estaba hoy citado para comparecer en los juzgados de Caldas de Reis.
El hombre acabó protagonizando un accidente en la carretera Pontevedra-Baión