El sector mejillonero, pendiente de Francia

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

25 abr 2013 . Actualizado a las 06:52 h.

Con prácticamente toda la costa gallega cerrada a la extracción de mejillón, hasta los mercados locales se han visto privados de ese bivalvo. Así que, que las fronteras francesas sigan cerradas para este molusco no está teniendo consecuencias directas sobre la economía de los bateeiros gallegos. Sin embargo, el hecho de que Francia no haya resuelto aún la alerta sanitaria dada contra el producto de las bateas de las rías sí parece estar haciendo mella en el estado de ánimo de los mejilloneros, que no paran de llamar a las puertas de la Administración para intentar saber qué es lo que está pasando al otro lado de los Pirineos.

En la Xunta no encuentran las respuestas que buscan. Y es que la Xunta, aseguran desde la Consellería do Mar, no las tiene. Se sabe que Francia emitió una primera alerta vinculada a mejillón gallego afectado por toxinas lipofílicas. Eso ocurrió el día 11 de este mes. Se sabe, también, que siete días más tarde las autoridades galas modificaba esa alerta. La causa oficial del problema pasaron a ser «microorganismos patógenos» relacionados con mejillón español. Y hasta ahí parecen estar dispuestos a leer los franceses. Porque han pasado ya seis días desde ese cambio de postura, y en todo este tiempo no se ha movido nada. Francia ni ha vuelto a modificar la alerta sanitaria, ni ha dado aún ningún tipo de explicación a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así que, trece días después de que se iniciase esta rocambolesca historia, en la que todas las informaciones parecen tupidas por una gruesa capa de inconcreciones, el problema sigue sobre la mesa. Y entre el sector cunde el pánico a que la situación se prolongue en el tiempo y alcance al momento en el que la toxina remita y la producción recupere un ritmo normal. «Para Francia saen moitos camións ao día», argumentan ayer representantes del sector.

Si a los bateeiros les urge tener noticias, otro tanto se puede decir de la Xunta. La Consellería do Mar tiene un interés doble en que se despejen dudas. En primer lugar, por el daño a la imagen del sector. Y, también, para restituir el daño que injustificadamente se habría inflingido al Intecmar, el organismo encargado de velar por el control de las mareas rojas. Trece días después de cerrar la frontera, el país galo sigue sin dar explicaciones