Los ingresos del sector se reducen de 5 a 2 millones de euros frente a la campaña anterior
04 abr 2013 . Actualizado a las 06:57 h.El naufragio del libre marisqueo en la ría de Arousa es más que evidente. Así de rotundo. Aunque basta con llamar a cualquier cofradía para escuchar que Os Lombos, O Bohído y Cabío están esquilmados, el termómetro más fiable que hay para saber cómo están esas zonas son los datos de la recién concluida campaña de libre marisqueo. Y esas cifras son pésimas. Las capturas se desplomaron desde las 780 toneladas del año pasado a tan solo 277. Y encima los precios no acompañaron. El año pasado el libre marisqueo facturó algo más de cinco millones de euros y este tan solo dos millones, es decir, menos de la mitad.
Es imposible sacar un solo dato positivo de la campaña que terminó la semana pasada. Se mire el banco natural que se mire, los números son para llorar. Sobre todo si se tiene en cuenta que hasta ahora esa lengua de arena prodigiosa que son Os Lombos do Ulla, donde agua dulce y salada conviven, era productiva y, en cambio, a tenor de los últimos datos, parece que también está muy tocada e incluso hundida. El año pasado de la desembocadura del río se extrajeron 672 toneladas y, en cambio, en esta última campaña solo salieron de ahí 220.516 kilogramos. Podría pensarse que las cifras son tan sangrantes porque la campaña del 2012 fue excepcionalmente rica en capturas. Pero llevaría a engaño. Porque en el 2011, en un ejercicio normal en cuanto a producción, se habían extraído de Os Lombos 422 toneladas frente a las 277 actuales.
En los otros bancos las cosas todavía están peor. Cabío prácticamente firmó su defunción. Lo afirman así voces autorizadas del sector del mar. Y, desafortunadamente, lo confirman los datos. No es de extrañar que haya mariscadores que digan que «para ir aí é mellor quedar na casa». Y, en O Bohído -el banco situado en las inmediaciones del puente de A Illa de Arousa- ocurre algo parecido.
Detrás de esta campaña está, por una parte, la total desaparición del berberecho como consecuencia de una enfermedad. Por otra, la escasez, también, de almeja, y para rizar el rizo, la bajada de los precios que sufre el marisco como consecuencia de la crisis. Esta campaña está lastrada, además, por una medida insólita: el cierre antes de plazo de Os Lombos do Ulla. A petición del sector, a finales de enero la Xunta decretó el cierre de este banco marisquero justificándolo en la baja producción del mismo. Esto permitió que los rañeiros optaran a cobrar el paro por inactividad. No todos cumplieron los requisitos y al final fueron 350 los que se acogieron a esta medida -que todavía están esperando para cobrar- y los que siguieron trabajando lo hicieron con otras artes. Esta circunstancia vació el libre marisqueo en pleno invierno, cuando otros años todavía quedaba mucho dinero por ganar.