De mansión burguesa a frustrada discoteca

La Voz

AROUSA

Construida a caballo de los siglos XIX y XX, Villa Milagros, la mansión en la que el Liceo centra su proyecto de futuro, constituye, junto al palacio de Medina de Torres, la casa de los González Garra y el barrio de la Prosperidad, uno de los principales vestigios de la poderosa burguesía decimonónica que estableció su centro de veraneo en la vieja Arealonga.

Conocida también por el apellido de la familia a la que debe su fundación, los Calderón, la propiedad cayó, como la mayoría de las edificaciones de su generación, en un paulatino abandono a medida que el siglo XX entraba en años. Ya sin uso ni habitantes, a mediados de la década de los 90 surgió un proyecto para convertir su antiguo granito en una gran discoteca. De hecho, el Concello tuvo que frenar, en diciembre de 1995, el derribo de la balaustrada que cerraba la laguna de A Comboa -cuya propiedad corresponde a los vecinos González Garra- y la apertura de un nuevo acceso a la finca. La idea del club nocturno acabó naufragando. Pero lo peor estaba por venir.

Seis años más tarde, en la madrugada del 29 de diciembre del 2001, el fuego devoraba el inmueble, reduciéndolo a poco más que sus recias paredes exteriores. La familia propietaria, Fernández de la Riva, residente en Madrid, denunció lo ocurrido ante la sospecha de un incendio intencionado que nunca llegó a aclararse. Puesta a la venta, la finca puede recaer ahora en otra parte de la historia centenaria de Vilagarcía.